30/03/2026
Cuando trabajamos con niños, el juego es su lenguaje.
A través del juego cuentan lo que sienten, lo que les preocupa y lo que muchas veces aún no pueden poner en palabras.
En el espacio terapéutico, los muñecos, la caja de arena o las escenas que crean se convierten en una forma de poner fuera lo que está siendo difícil de vivir.
Lo simbólico permite que aquello que ocurrió tenga forma, que pueda mirarse desde otro lugar y que el niño o la niña empiece a comprender lo que le pasa.
Así, poco a poco, el juego ayuda a procesar, ordenar y reparar la experiencia.
Cuando conocemos el poder del juego y lo integramos en la terapia, algo importante ocurre: aparece la conexión, la comprensión y la posibilidad de sanar.
Porque para los niños, jugar no es sólo jugar.
Es una manera profunda de expresarse, de entender lo vivido y de volver a sentirse seguros.
💛 En Luzanda acompañamos a los niños también desde ahí: desde su lenguaje, su ritmo y su forma de estar en el mundo.