14/12/2025
Es súper común creer que si te duele “aqui”, el problema está justo en ese punto exacto.
Y si eres terapeuta, lo habrás experimentado en tu consulta millones de veces. Por eso hoy me gustaría hablaros de:
• fascia • dolor referido • puntos gatillo
Para entender que, no siempre tocar donde duele, es tratar la causa. (Obviamente también es importante trabajar esas zonas molestas pero no mirarlas de manera aislada. Recuerda: podemos tratar el síntoma, pero hemos de ir a la causa💕)
La fascia no es un músculo, ni un hueso, ni “algo raro”.
Es el tejido que lo envuelve todo y lo conecta.
Imagina una malla elástica que recorre todo el cuerpo: une músculos, articulaciones y órganos. No va por piezas, va en continuidad. Si tiras de un lado, el otro lo nota.
Su función es dar soporte, transmitir fuerza y permitir movimiento fluido. Cuando está flexible e hidratada, el cuerpo se mueve bien. Cuando se tensa por estrés, malas posturas o sobrecarga, empieza a compensar.
Una zona se bloquea.
Otra trabaja de más.
La fascia reparte la tensión…
y el dolor aparece donde el sistema está más saturado, no siempre donde empezó el problema.
Aquí entran los puntos gatillo: zonas de tensión que pueden provocar dolor referido, es decir, dolor en un lugar distinto al origen.
Por eso pasa tan a menudo:
– “Me duele aquí”.
– Duele de verdad.
– Pero muchas veces no es la causa.
Tocar solo el punto doloroso alivia, pero suele ser temporal.
Cuando se trabaja la fascia de forma global, el cuerpo deja de compensar y el dolor baja porque hemos entendido por qué apareció.
Así que sí, puedo tocar donde duele.
Pero si quiero un cambio real, también toco donde el cuerpo empezó a adaptarse mal. ❤️