26/11/2025
“Mis amigas formaban familias. Yo sentía que mi vida iba a destiempo”
"María" tiene 35 años.
Trabajo estable, independencia económica, casa que le gusta, amigas, proyectos.
Desde fuera, “lo tiene todo”.
Desde dentro, una frase repetida:
“Yo soy un fracaso.”
Mientras sus amigas se casaban, tenían hijos o cumplían los planes “en orden”,ella sentía que su vida era una especie de boceto, siempre a medias.
Cada embarazo ajeno, cada foto de compromiso, cada mudanza en pareja,le dolía como una prueba de que iba tarde, de que algo se le escapaba.
En las primeras sesiones de Me elijo a mí, cuando hablábamos de lo que sí había construido, su cuerpo se tensaba.
Decía: “Sí, pero eso lo puede tener cualquiera. No es para tanto.”
Poco a poco fuimos viendo que no era solo envidia.
Era duelo por una vida que ella había imaginado y que, de momento, no coincidía con la realidad.
Era miedo a quedarse sola.
Era exigencia antigua: la sensación de que solo sería “suficiente” si cumplía el guion.
No cambiamos su vida de un día para otro.
No apareció una pareja, ni un embarazo, ni un giro perfecto de guion.
Lo que sí cambió fue la forma de mirarse a sí misma en medio de todo eso.
Empezó a poder decirse:
“Lo que tengo ahora también es una vida.”
“No estoy fracasando, estoy viviendo mi propio tiempo.”
“Puedo desear algo distinto sin despreciar lo que ya hay.”
La comparación sigue apareciendo a veces, claro.
Pero ya no manda.
Cuando llega, ella sabe volver a un lugar más honesto y más amoroso con su historia.
Te cuento esto porque quizá tú también te miras con una vara de medir que nunca te alcanza.
Y a lo mejor no necesitas cambiar de vida de golpe,
sino cambiar la forma en la que te hablas mientras la vives.
Si este relato te toca y sientes que te vendría bien un espacio donde poner orden, cuidar tu autoestima y revisar qué es éxito para ti, puedes escribirme por WhatsApp al 639 35 97 15.
No tienes que poder sola con todo.