04/05/2026
Hola 🙋🏼♀️¿Qué tal, cómo estáis?
Hoy quiero compartir con vosotros una de las emociones que os suele traer a terapia... Generalmente más a hombres que a mujeres. La IRA.
La ira suele tener mala fama. Nos han enseñado a evitarla, a controlarla o incluso a sentir culpa por experimentarla. En el caso de algunos hombres, se trata de una emoción más "permitida" que la tristeza, el miedo, la inseguridad... (Hablamos de permisos dentro de la educación social). Precisamente no permitirse expresar algunas de estas emociones, puede hacer que las camuflen y expresen ira como emoción secundaria.
Pero, ¿y si la miramos desde otro lugar?
La ira no es un error que corregir, sino una emoción que intenta decirnos algo importante. A menudo aparece cuando sentimos que se han cruzado nuestros límites, cuando algo nos duele o cuando hay necesidades que no están siendo escuchadas.
El problema no es sentir ira, sino no entenderla.
Cuando aprendemos a detenernos, a escuchar lo que hay debajo y a darnos espacio sin juzgarnos, la relación con esta emoción cambia. Deja de ser algo que nos domina… y empieza a ser algo que nos guía.
Gestionar la ira no es reprimirla ni dejarla explotar. Es aprender a relacionarnos con ella de una forma más consciente, más honesta y más humana.
🌱 Porque al final, no se trata de controlar lo que sientes, sino de comprenderte mejor.