08/03/2026
De la mano siempre, todas 🫱🏻🫲🏼💜
Fui una niña que creció sin referentes, sin relacionarse con otras niñas iguales a ella. Es increíble el proceso de descubrirse en la discapacidad, en lo diferente, en lo que no está visto, cuando a tu alrededor no hay nadie más como tú. Te aprendes de memoria “no pasa nada, soy así”. Y no, no pasa absolutamente nada, pero sí pasan muchas cosas.
Pasa que hemos tenido que vivir en una realidad silenciada, dentro de una normatividad que no nos encaja. Hemos tenido que aprender a ser “más normales” porque lo nuestro no era lo normal. Hemos tenido que ir contra las normas, contra lo esperado, contra lo estipulado, porque el mundo no ha hecho más que ponernos barreras y cadenas. Hemos explorado nuestros cuerpos comparados con otros que sí eran más válidos, sin encontrarnos en ellos. Hemos tenido que vivir señaladas, por no llegar al ideal, por no ser “una mujer de verdad”. Hemos tenido que enfrentar cómo nos han separado, risas que nos han avergonzado, porque la educación no contempla lo diferente como algo que debe ser respetado. Hemos sido víc ti imas, de muchas formas, en muchas ocasiones, sin ningún sentido.
Pero un día nuestras manos se fueron uniendo, y comenzamos un camino por todas las que no tuvimos referentes, ni ejemplos, y ni nadie a quien mirar. Y estamos, como siempre hemos estado, pero ahora nos ven, para que las niñas que crecen hoy lo hagan más tranquilas, más seguras, menos incomprendidas. Por las que ya no están y por todas las que vendrán.
Ser mujer, ser niña son discapacidad, muchas veces es crecer en soledad, es aprender a abrazarte en la oscuridad y es también brillar de autenticidad. Y ninguna niña, ninguna joven, ninguna mujer, se volverá a sentir sola mientras estemos aquí haciendo comunidad.
Hoy, veo mi mano junto a la de Claudia y esa niña que fui está feliz. Y yo estoy más feliz todavía porque trabajo cada día para que más más niñas y mujeres se tengan cerca y formen parte de su vida.
Seguimos nadando, juntas 🫧