11/03/2026
“Mi hija tenía que ayudarme en todo. Hoy he recuperado mi independencia.”
Antes de empezar el programa,
no podía caminar más de cinco minutos sin ahogarme.
Me dolían todas las articulaciones.
Había perdido muchísima fuerza, sobre todo en las piernas.
No podía agacharme…
y si lo hacía, no podía levantarme sola.
Había cogido peso, estaba hinchada, triste,
y todavía me quedaban más tratamientos por delante:
quimioterapia, inmunoterapia y braquiterapia.
Dejé de quedar con gente.
Me aislé.
Mi hija tenía que ayudarme en las tareas diarias.
Un día me agaché a poner una lavadora
y no pude levantarme sin ayuda.
Había probado caminar y el gimnasio,
pero con tratamientos tan potentes y las defensas tan bajas
era un riesgo seguir yendo.
No tenía energía.
No tenía motivación.
Cuando conocí el programa,
me llamó la atención algo muy concreto:
las evidencias científicas.
Vi todos los vídeos, leí, investigué.
No confiaba demasiado en lo online,
pero pensé: “por 11 €, peor no voy a estar”.
Y fue justo lo contrario.
Hoy he recuperado mi energía y mi independencia.
Me siento más tranquila psicológicamente,
porque sé que estoy haciendo lo necesario
para reducir el riesgo de recaída.
He disminuido el dolor articular.
He aprendido a cuidarme y a priorizarme.
Y, sobre todo,
le estoy transmitiendo a mi hija valores de autocuidado y fortaleza.
No solo he cambiado yo.
Ha cambiado la forma en la que mi hija ve
cómo una madre también puede cuidarse.