Alfredo López - Personal Trainer

Alfredo López - Personal Trainer Personal trainer - carrera, ciclismo, natación, nutrición, salud, fitness, consejos.

08/07/2014

A tope, Rafa.....

08/07/2014
19/09/2013

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04/09/2013
01/09/2013

IMPORTANCIA DEL STRESS EN LA PSICOLOGÍA DEPORTIVA

El Stress en el deporte es una peculiaridad de la Psicología es su sistema conceptual, que cuenta con términos muy ligados a la vida cotidiana del hombre y a su lenguaje común, lo que puede dificultar la comunicación entre los propios investigadores. Tales son los casos de "inteligencia", "personalidad" y, más recientemente, "stress".

Estos términos forman parte del contenido de trabajo común de psicólogos, médicos, pedagogos, entrenadores deportivos y otros especialistas relacionados con la conducta humana.

Por estas razones, deben establecerse bases teóricas antes de iniciar cualquier discusión acerca del complejo problema del stress; para hacerlo es necesario tratar aspectos de carácter terminológico e histórico.

La palabra stress es una abstracción de la cual no ha podido prescindirse. Como planteó Ganong, W. F. , el vocablo es breve, con carga emocional y útil para hacer referencia a algo que, de otra manera, se necesitarían muchas palabras para decir.

Se conoce que fueron los físicos quienes comenzaron a hablar de stress para referirse a la deformación y tensión interna que sufren los cuerpos bajo la acción de fuerzas externas de determinada magnitud.

Inspirado en estas formulaciones y en la imponente mecánica de entonces, Claude Bernard llamó stress a la respuesta adaptativa de un organismo ante la presencia de un estímulo nocivo, llegando a establecer que la enfermedad se produce cuando la respuesta es incapaz de contrarrestar esa nocividad o cuando, a fuerza de la repetición, la respuesta adaptativa causa daño en sí misma.

Esta suposición se confirma como causa de numerosas enfermedades crónicas no transmisibles, las cuales han llegado a sustituir a las infecto contagiosas como primera causa de muerte en nuestro país desde 1970.

Al efecto, Aldereguía y Komarov, Y.M. plantearon que "entre los factores de riesgo, no lo hay seguramente más universal que la tensión psíquica y el stress "patogenético", que con frecuencia son causa de las enfermedades más diversas y, ante todo, de las neuropsíquicas y las llamadas psicosomáticas ... en 64-88 % de los casos de hipertensión se advirtieron conmociones emocionales fuertes. Traumas psíquicos agudos, emociones negativas y sobretensión nerviosa brusca preceden al infarto en el 35-40 % de los casos y larga tensión psicoemocional en el 30-35 % ... "

Se han determinado diversas alteraciones de respuestas fisiológicas en pacientes bajo stress. En determinado estudio se evaluó el potencial de hiperreactividad cardiovascular, pulmonar y bioquímico en sujetos sometidos a stress mental, hallándose incrementos significativos de frecuencia cardíaca, presión sistó-lica y diastólica y frecuencia respiratoria.

Indicadores hormonales también muestran su sensibilidad al stress , lo que explica el complejo mecanismo psiconeuroendocrino del problema.

En las primeras décadas del siglo, Cannon, W. , llamó la atención sobre la llamada "función de emergencia" (activación de los sistemas del organismo que facilitan la lucha o huida y la simultánea inhibición de otros que las interfieren) y descubrió el papel de las catecolaminas como hormonas del sistema simpato adrenomedular, cuya secreción aumenta ante situaciones en las que la acción y el combate son inminentes.

Con tales antecedentes, el fisiólogo Hans Selye elaboró la teoría más conocida y sistematizada del stress, te-niendo entre sus principales méritos haber profundizado en el carácter inespecífico de la respuesta y en el rol del sistema pituitario adrenocortical en la producción de cortisol, hormona asociada a los estados de duda, incertidumbre, preocupación y temor.

De acuerdo con Selye, stress es la "respuesta del organismo a cualquier demanda hecha sobre él; es un viejo patrón de adaptación filogenético, estereotipado, que prepara al organismo para la lucha y la huida. Esta respuesta de la "edad de piedra" puede ser provocada por una variedad de condiciones psicosociales entre otras de la vida moderna, cuando la actividad física no es posible o aceptable socialmente".


Gracias a la teoría de Selye, que comenzó a conocerse en 1936 mediante un artículo de solo tres cuartillas en la revista Nature, se profundizó en la respuesta común de los organismos ante estímulos nocivos de distinta naturaleza y se conoció en detalle el proceso de adaptación del hombre a condiciones extremas.

El Síndrome de Adaptación General, concebido por Selye, contempla tres etapas: La "reacción de alarma" o movilización energética del organismo para responder al estímulo nocivo que lo amenaza; la etapa de "resistencia" en la que el organismo logra mantener la eficiencia y el equilibrio a un costo neuroendócrino relativamente alto, y la de "agotamiento", en la que los meca-nismos adaptativos ceden y el sistema enferma o perece.


Un aspecto importante en las concepciones actuales sobre stress es su asociación con la experiencia vital del sujeto. En un simposio sobre psicopatología de la adaptación del hombre, cele-brado en 1975, Selye declaró que "stress es el ritmo con que vivimos en un momento determinado, y todos los seres vivos estamos constantemente bajo stress, y cualquier cosa, penosa o placentera que acelere el ritmo de nuestra vida, causa un aumento temporal del stress ... Un golpe violento que recibimos o un beso apasionado, pueden igualmente ser provocadores de un gran stress"

En este sentido, Levi, B. demostró que los niveles de stress dependen tanto de la intensidad como de la cualidad del estímulo stressor. En lo que respecta a la “cantidad” de la experiencia, (Figura No. 3 ) tanto stress padece un individuo en un cuarto a prueba de sonidos que inmerso en una cadena de producción con elevado ruido. En cuanto a la “cualidad” de la experiencia (Figura No. 4) esta puede ser placentera o displacentera, y en ambas direcciones se produce stress.

Un nuevo modelo, en este caso bidimensional, surgió posteriormen-te gracias a Karasek, R.A. y otros (70), que toma en considera-ción un aspecto muy importante, sobre todo, en la ejecución de tareas de precisión o alto rendimiento: el Control.

Este concepto está basado en el criterio de que una persona que esté en condiciones de regular la estimulación a la que se ve expuesta, puede ser capaz de mantener la activación fisiológica y psicológica a un nivel óptimo sobre un amplio rango de condicio-nes estimuladoras.

Este modelo anabólico-catabólico establece que el aumento de la capacidad regenerativa se produce con alto grado de control, mientras el agotamiento ocurre cuando se eleva el nivel de activación y se carece de control.

El carácter dinámico de estas relaciones resulta muy útil para comprender la respuesta de stress en los deportistas, y tiene un valor heurístico para el entrenador y el psicólogo en sus esfuerzos por optimizar la respuesta de stress competitivo.

Cuando se posee alto control de la tarea y el nivel de excitación también es alto, ocurren situaciones activas, generadoras de energías para enfrentar los retos que el deporte impone. Así, la actividad simpatoadrenomedular es elevada, se producen altas secreciones de catecolaminas, mientras el cortisol puede estar activamente suprimido. En este cuadrante se producen los rendimientos conforme o por encima de lo esperado y la capacidad de recuperación es elevada.

Cuando el control de la tarea el alto pero el nivel de excitación es bajo, se producen situaciones relajadas, en las que puede predominar la distracción, la falta de incentivos, la indiferencia ante éxitos o fracasos y de ninguna manera se producen los mejores rendimientos. En tal caso, el eje simpatoadrenomedular se puede encontrar medianamente activado y el pituitarioadrenocorcial poco activado.

Si el control de la tarea es bajo y el nivel de excitación es alto, se producen situaciones de distress, es decir, un incremento de la actividad pituitario adrenocortical (con elevadas producciones de cortisol), una reducción de la actividad simpatoadrenomedular (con reducidas producciones de catecolaminas, en particular adrenalina y noradrenalina) y un sufrimiento psicológico.

Por último, si el control de la tarea es bajo y también lo es el nivel de excitación, se producen situaciones pasivas, con respuesta psiconeurodocrina plana y en la que no se exhiben intenciones de combate.

Tomemos el ejemplo de un bateador en un juego de béisbol. Imagine que se encuentra en un “conteo incómodo” de dos strikes sin bolas y que históricamente le ha costado descifrar los envíos del lanzador que tiene delante. El partido es de rutina o “trámite” y su equipo se encuentra en clara ventaja en un momento temprano del juego.

Es obvio que el grado de control de la tarea es bajo y que el nivel de excitación también lo es. De tal manera, habrán muchas probabilidades de que se produzca una “Situación Pasiva”, la cual no suele asociarse a respuestas deportivas eficaces.

Se mostrará indiferente o algo desdeñoso, pero bateará sin presión y eso le permitirá al menos contactar la bola y ponerla en juego. Con suerte, provocará un error o sacará un “macuchón” que se convierta accidentalmente en hit, pero es muy poco probable que se emplee a fondo para tratar de descifrar los envíos y sorprender con un buen batazo. Para ello se necesita energía y una alta disposición, que la situación de juego es incapaz de proporcionar.

Sin embargo, dos entradas más adelante el equipo contrario logra empatar y el juego se aproxima al último capítulo. En esta nueva situación, al enfrentarse al mismo pitcher “difícil”, el bateador puede caer en una “Situación de Distress”, al mantenerse bajo el control de la tarea (no puede descifrar eficazmente los lanzamientos) y elevarse bruscamente el nivel de excitación del partido.

Ahora tiene muchas probabilidades de derrumbarse, debido al incómodo estado psicológico y fisiológico que se padece, en el cual se sufre angustia, inhibiciones e incertidumbre y la respuesta psiconeuroendocrina es desorganizadora y adversa.

Sabiéndolo, el psicólogo preparará al atleta para la nueva situación, en la que habrá de acudir a recursos de autocontrol aprendidos previamente.

Veamos un ejemplo real, que refleja la representatividad de este modelo dinámico de stress en la actividad deportiva. En el campeonato mundial de Tiro en Movimiento, celebrado en la ciudad de Edmonton, Canadá, en 1983, el equipo cubano de s***t o tiro al plato venía realizando la mejor actuación de su historia.

Detrás de Estados Unidos y la Unión Soviética se ubicaban Italia y Cuba, con la misma cantidad de aciertos al terminar la penúltima ronda de veinticinco platillos. Si en la final terminaban empatados ambos equipos, la victoria correspondería a Cuba por la distribución de los rendimientos a lo largo de la competencia.

De tal manera, los italianos debían cerrar con veinticinco platillos rotos de igual cantidad posible y esperar que el cubano que cerraba la competencia errara alguno. En eso radicaba la esperanza italiana de obtener la preciada medalla de bronce.

Nuestro último competidor comenzó muy bien su ronda, mostrando gran capacidad de autocontrol en aquellas difíciles condiciones. Todo el equipo italiano se concentró en la primera línea de observadores y el silencio y la tensión eran totales.

Nuestro atleta aplicó excelentemente todas las técnicas aprendidas: los ejercicios de respiración completa interdisparos, la “mímica expresiva”, la representación ideomotora de los movimientos y la reproducción de tonos musculares óptimos.

Uno a uno fue rompiendo todos los platillos. En los más difíciles (posiciones 3, 4 y 5, la primera y la última con salidas dobles) se mostró seguro y efectivo. Al disponerse a tirar en la posición 6, la esperanza italiana comenzaba a esfumarse y sus representantes a retirarse gradualmente.

En la octava y última posición, en la que el platillo se aprecia con mayor claridad y su trayectoria pasa a muy poca distancia del cañón de la escopeta, nuestro atleta rompió fácilmente el platillo de la alta. Pero luego, al volverse para abatir la inofensiva “ocho baja”, erró el disparo ante los ojos incrédulos de todos los presentes. Perdió así, en el platillo más fácil de la ronda, la ansiada medalla por la que el equipo se había preparado durante años y por la que habían luchado tenazmente durante todo el campeonato.

Los italianos se volvieron al escuchar la voz de “Foul” del juez y la expresión de lamento de quienes aguardaban para el aplauso final. No sabían si creerlo o no. El propio contrario les había cedido la victoria.

29/08/2013
29/08/2013

Algunos levantamientos de nuestros atletas en el dia de hoy. Gracias al fotografo Ramon P. por estas fotos

29/08/2013

La resistencia la podríamos definir como la capacidad física básica de mantener un esfuerzo sin que disminuya el rendimiento.

No hace falta ser un experto para saber que existen varios tipos de resistencia. No es lo mismo correr un 1.500 que hacer una maratón o un ironman. Con lo cual nuestros entrenamientos de resistencia diferirán bastante entre sí, en función del tipo de prueba que queramos disputar.

Hoy hablaré de la resistencia anaeróbica. El término anaeróbico hace referencia a que no hay oxígeno. Más en concreto sería la capacidad de realizar un esfuerzo de alta intensidad sin el aporte suficiente de oxígeno. Así que ya nos podemos imaginar qué tipo de pruebas o esfuerzos formaran parte de este tipo de resistencia; de esfuerzos explosivos de 1 segundo hasta 2 minutos (la prueba de los 800 mts por ejemplo)

Dentro de la resistencia anaeróbica (R.An) nos encontramos a dos conceptos: R.An. láctica y la R.An. aláctica.

La láctica se dará cuando haya acumulación de lactato. En pruebas de 400 mts o 800 mts al estar bastantes segundos a alta intensidad, nuestro cuerpo acumula este láctato. El cuerpo no puede estar mucho más tiempo a alta intensidad. El lactato nos obliga a bajar nuestro rendimiento.

La vía aláctica en cambio, se da cuando el esfuerzo es muy corto y no da tiempo al cuerpo a fabricar el ácido láctico.

Veamos un poco más sobre ello.

La Resistencia Anaeróbica Aláctica
Ya hemos dicho que este tipo de resistencia se caracteriza por unos esfuerzos muy cortos y explosivos.

Por una parte nos encontramos con unos esfuerzos de menos de 5 segundos (carrera de 30 mts, detén vertical…). La intensidad es la máxima posible y la fuente de energía es el ATP (trifosfato de adenosina). La intensidad es del 100%.

Entrenando multisaltos, o subidas cortas, estaríamos entrenando este apartado.

Y por otra parte tenemos a unos esfuerzos que nos llevarán unos 5-20 segundos (carreras de 40 mts, 100 mts, carreras lanzadas, multisaltos…)

La intensidad no es del 100%. Al estar unos segundos más que en el anterior caso, no podemos estar a máxima intensidad. Pero casi. Podríamos decir que vamos al 95%. Y nuestra fuente de energía será el ATP y el PC (fosfocreatina).

Tanto el ATP como el PC, son vías de energía de muy rápida obtención, pero que duran muy pocos segundos.

Si hacemos un ejercicio a esta intensidad, al cabo de 2-3 minutos ya estaremos al 100% recuperados.

Aún así, si hacemos toda una sesión de entrenamiento basada en este tipo de resistencia (imaginemos que hacemos 10 series de 100 mts), tardaremos entre 18 horas (recuperación incompleta) a 72 horas (recuperación completa). Así pues hay que vigilar de no poner 2 sesiones de este tipo en días consecutivos. Ya sabéis que todo es relativo según el deportista, el volumen de entrenamiento…

Entrenar esta resistencia es ideal corredores de 60, 100 mts, y también para corredores de 5 kms y algunos de 10 km.

No tendría mucho sentido hacer series de 50 o 100 mts para gente que se prepara para una media maratón, por ejemplo. Pero hacer algunas series de 50-70 mts en subida, nos podría ir bien. Todo depende del tipo de corredor que seamos. Aunque si es un deportista de 10 km, no dejaría mucho tiempo de pausa. Me interesaría que descansara poco, para que su cuerpo fabricara ácido láctico y así obligarle a sprintar con bastante lactato. No hará los sprints muy explosivos, pero estamos entrenando para una carrera de 10 km y no para los 100 mts lisos. Pensemos que un corredor de 10 kms hará toda la carrera con más o menos lactato, así que si entrenamos sin que tenga lactato no tendría mucho sentido.

Resistencia Anaeróbica Láctica
Serán esfuerzos que durarán un poco más.

Por una parte tenemos a los que duran entre 20 y 45 segundos. La intensidad es sobre el 95%.

La fuente de energía es el glucógeno (ya se nos agotó el ATP y la PC), la frecuencia cardíaca es la máxima y el lactato que fabrica el cuerpo también es el máximo. Los 200 mts serían un ejemplo de este tipo de resistencia.

Podríamos hacer un trabajo de series. Entre 4 y 8 series sería lo correcto. El tiempo de pausa entre series sería entre 5 y 15 minutos, según nos interese la pausa completa o no. Es un trabajo que debemos realizar casi al 100%, a mucha intensidad, así que conviene dejar descansar el cuerpo. Deportistas que se preparan para una carrera de 5 o 10 kms podrían entrenar este tipo de resistencia. Son carreras relativamente cortas e intensas. Nos puede venir bien en un momento dado hacer alguna sesión de este tipo de resistencia, aunque sin abusar. No sería primordial.

Y dentro de esta misma resistencia también nos encontramos con los esfuerzos de 45 a 120 segundos. La intensidad ya baja un poco, cercana al 90%, la vía energética también es el glucógeno, la frecuencia cardíaca es máxima y el lactato aquí no es el máximo (12-18 mm). Como es imposible estar sprintando 2 minutos a máxima intensidad, el cuerpo debe bajar un poco su rendimiento, por eso el lactato no es máximo. Nos tenemos que regular.

El trabajo de series al ser de más segundos ya no será el máximo de intenso. Si hago series de 2 minutos la pausa puede variar de 5 minutos hasta los 15. Es bastante tiempo, pero recordad que buscamos trabajar a intensidades muy altas.

Aquí ya debemos vigilar un poco con el volumen de trabajo en un solo entrenamiento. Que el tiempo total de la sesión sea de 10-12 minutos (tiempo real de trabajo. La pausa aquí no cuenta). O sea, podría hacer 5 series de 2 minutos a tope con una pausa de 5 minutos entre series, por ejemplo.

Este tipo de entrenamiento es ya bastante duro y se aconseja no repetirlo hasta pasadas 48-72 horas. Es lo que decimos muchas veces: 1 entrenamiento duro (o 2 como máximo) a la semana. El resto de días hacemos un trabajo menos intenso.

Para corredores de 10 km, les podría venir bien entrenar ni que sea 1 día o 2 por semana este tipo de resistencia. Con este tipo de trabajo hacemos que el cuerpo se acostumbre a trabajar con altas dosis de lactato. En competición será lo mismo.

Resumiendo, vemos que el trabajo aláctico no nos haría mucha falta (estoy hablando desde el punto de vista del runner). Así que nos centraríamos más en la resistencia láctica. La láctica, recuerdo, son esfuerzos que van de 20 segundos a los 2 minutos. Las típicas series de 400 entrarían aquí. Y si alguno es un recordman, también podría hacer series de 800. De todas formas, que no pasen de 2 minutos.

Recordad que para recuperarse de una sesión de este tipo harían falta 48-72 horas. Eso significa que deberé respetar esta franja para volver a repetir un entrenamiento similar, pero puedo entrenar igualmente el día siguiente si quiero. Puedo hacer un entrenamiento técnico o bien puedo ir a correr 1 hora tranquilamente a mi 70%. Incluso me ayudará a recuperarme más rápidamente de mi entrenamiento de series.

El sistema láctico tarda unas 4-6 semanas en mejorar su rendimiento y lo óptimo si queremos mejorarlo sería entrenarlo unas 2-3 veces (respetando las horas de recuperación). Las pausas entre series que sean activas, o sea, andando. No os quedéis quietos ni sentados. Otra forma de calcular la pausa es esperar a que nuestras pulsaciones bajen de 120. Un corazón que late a 120 ppm o menos, se considera que está preparado para otro esfuerzo a alta intensidad.

Intentad seguir una progresión; si nunca habéis hecho series, empezad con series de 50 mts y vais avanzando. No empecéis con 5 series de 400, porque seguramente no podréis terminar el entrenamiento.

Espero no haber sido muy denso con el artículo. Intentad leerlo varias veces y entendiendo lo que hay.

Simplemente nos hemos centrado en la resistencia anaeróbica (láctica y aláctica). Esfuerzos de hasta 2 minutos. No más. Con mucha recuperación, para así dejar al cuerpo recuperarse y así trabajar a altas intensidades. Óptimo para corredores de 5 y 10 km. Evidentemente para los atletas de 1500 y 3000 mts aun mejor.

En un siguiente post hablaré de la Resistencia Aeróbica. Aquí, el tiempo de trabajo será mayor, con lo cual la intensidad no será tan alta, la frecuencia cardíaca será menor y no trabajaremos con tanto lactato.

26/08/2013

Hace poco informamos de las evidencias que existen a nivel de hipertrofia al realizar entrenamientos de fuerza excéntricos de alta intensidad, mediante volantes de inercia, evidenciando la capacidad de este tipo de entrenamiento para producir hipertrofias significativas en tan solo 20 días de comenz...

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