18/01/2026
Salir de este estado no se logra con motivación. Aquí la motivación no tiene nada que ver. Este estado se trabaja solo devolviendo la energía. Paso a paso.
Paso 1. Mirar con honestidad dónde la estás perdiendo más. No de forma abstracta, sino concreta. Un trabajo que te aprieta por dentro. Personas después de las cuales quedas vacío.
Compromisos que hace tiempo ya no son tuyos. Un diálogo interno donde te machacas constantemente.
El deseo no se va porque sí. Se va allí donde llevas mucho tiempo viviendo en contra de ti.
Paso 2. Quitar la tensión innecesaria. Si todo el tiempo aguantas, te fuerzas, te contienes, estás drenando energía sin parar.
A veces el paso más fuerte es permitirte no tirar de todo. No ahora. No de todo. No perfecto.
Paso 3. Volver a la base. Sueño, comida, silencio, cuerpo. Suena banal, pero sin esto nada más funciona.
Mientras el cuerpo esté en déficit, la psique no se activa. Esto no es “vida saludable”, es mantenimiento técnico del sistema.
Paso 4. Microvida. No busques de inmediato el “sentido de la vida” ni una “gran meta”. Ese es el error.
Empieza por cosas muy simples: “esto me resulta un poquito agradable”. Un paseo. Música. Una conversación con alguien que te cae bien.
El deseo no vuelve como un fogonazo, vuelve como una señal débil. Y es importante no aplastarla.
Y lo principal. Este estado no es una avería. Es una señal. El organismo está diciendo: así como estás viviendo, no se puede seguir.
Y si no ignoras esa señal, sino que empiezas a cambiar el entorno, el ritmo y la relación contigo, el deseo vuelve.
No de inmediato. Pero vuelve.