Meditando con Maria

Meditando con Maria Guia de crecimiento personal. y Maestra de Meditación Alquímica
🌺Terapias online/presenciales
?

Voy a contaros algo que me pasó hace no mucho.Estaba en una reunión, había varias personas, y en un momento dado alguien...
11/05/2026

Voy a contaros algo que me pasó hace no mucho.
Estaba en una reunión, había varias personas, y en un momento dado alguien me miró y dijo algo muy interesante! me dijo que yo era difícil de leer, que no sabía nunca lo que estaba pensando, que mi silencio le ponía nerviosa, que no entendía si estaba de acuerdo o en desacuerdo, si me gustaba o no, si estaba cómoda o incómoda, que me sentía desregulada…
Y yo la miré, y sonreí, y no dije nada.

Porque lo que no le dije es que en esos treinta minutos yo ya había leído perfectamente todo lo que necesitaba saber, sus miedos, su necesidad de aprobación, la historia que se estaba contando a sí misma, la herida que había detrás de cada palabra que elegía, lo veía todo, con una claridad que a veces me sorprende incluso a mí, y no dije nada, no la corregí, no la juzgué, porque he aprendido que cada una estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos, y eso siempre es suficiente.

Han confundido muchas veces mi calma con inseguridad, mi silencio con congelación, mi no reaccionar con no darme cuenta, pero no, mi calma no es ingenuidad, es elección, es el resultado de años de trabajo interior, de haber transformado muchísimo dolor, mucho trauma de infancia, muchas heridas que durante demasiado tiempo dirigieron mi vida sin que yo pudiera evitarlo.
Hubo una época en que necesitaba corregir, defender, demostrar, porque por dentro había tanto miedo que el ruido era la única forma que conocía de sentirme segura, ese trabajo es el que me ha traído hasta aquí, a esta calma, a este silencio que ya no me pesa sino que me sostiene, a esta vida preciosa que vivo desde la pasión, desde el propósito y desde una comunidad que me recuerda cada mañana por qué estoy aquí.

Vivir plenamente no hace ruido, pero se nota, en la mirada, en cómo ya nada te saca de ti misma, en que puedes estar en medio de cualquier tormenta y seguir siendo tú.

Si tu también quieres llegar a aquí escríbeme, no para que te arregle, sino para acompañarte de vuelta a ti misma 🤍


Voy a contaros algo que me pasó hace no mucho.Estaba en una reunión, había varias personas, y en un momento dado alguien...
11/05/2026

Voy a contaros algo que me pasó hace no mucho.
Estaba en una reunión, había varias personas, y en un momento dado alguien me miró y dijo algo muy interesante, me dijo que yo era difícil de leer, que no sabía nunca lo que estaba pensando, que mi silencio le ponía nerviosa, que no entendía si estaba de acuerdo o en desacuerdo, si me gustaba o no, si estaba cómoda o incómoda, que me sentía desregulada…
Y yo la miré, y sonreí, y no dije nada.

Porque lo que no le dije es que en esos treinta minutos yo ya había leído perfectamente todo lo que necesitaba saber, sus miedos, su necesidad de aprobación, la historia que se estaba contando a sí misma, la herida que había detrás de cada palabra que elegía, lo veía todo, con una claridad que a veces me sorprende incluso a mí, y no dije nada, no la corregí, no la juzgué, porque he aprendido que cada una estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos, y eso siempre es suficiente.

Han confundido muchas veces mi calma con inseguridad, mi silencio con congelación, mi no reaccionar con no darme cuenta, pero no, mi calma no es ingenuidad, es elección, es el resultado de años de trabajo interior, de haber transformado muchísimo dolor, mucho trauma de infancia, muchas heridas que durante demasiado tiempo dirigieron mi vida sin que yo pudiera evitarlo.

Hubo una época en que necesitaba corregir, defender, demostrar, porque por dentro había tanto miedo que el ruido era la única forma que conocía de sentirme segura, ese trabajo es el que me ha traído hasta aquí, a esta calma, a este silencio que ya no me pesa sino que me sostiene, a esta vida preciosa que vivo desde la pasión, desde el propósito y desde una comunidad que me recuerda cada mañana por qué estoy aquí.

Vivir plenamente no hace ruido, pero se nota, en la mirada, en cómo ya nada te saca de ti misma, en que puedes estar en medio de cualquier tormenta y seguir siendo tú.

Si tu también quieres llegar a aquí escríbeme, no para que te arregle nadie, sino para acompañarte de vuelta a ti misma 🤍


Últimamente mi vida se siente… más silenciosa. Y no porque haya menos cosas, sino porque yo he bajado el volumen.Me he p...
05/05/2026

Últimamente mi vida se siente… más silenciosa. Y no porque haya menos cosas, sino porque yo he bajado el volumen.

Me he permitido ir mucho más despacio. De verdad. Sin justificarme. Sin correr para llegar. Y al hacerlo, he descubierto que cuando bajas el ritmo, la vida empieza a enseñarte cosas que antes no veías. Un té caliente sin prisa. Una conversación que te ordena por dentro. Una tarde que no necesitaba ser productiva para ser valiosa.

En los últimos meses han pasado cosas preciosas… y también cosas que me han hecho colocarme. De esas que te devuelven al cuerpo. Que te obligan a mirar el aquí y el ahora y a preguntarte: ¿qué es lo importante, de verdad?. Y ahí, sin fuegos artificiales, he vuelto a lo básico: aceptar. Apreciar. Disfrutar de lo que ya tengo.

Y he entendido que eso no es conformismo. Eso es seguridad.
Porque cuando tu sistema interno aprende a estar a salvo en el presente, deja de perseguir la vida como si siempre faltara algo. Y desde ahí nace una confianza nueva, una claridad más limpia.

Hoy tengo mucha más claridad sobre cómo quiero que sea mi vida y mi negocio. Y sobre todo, sobre cómo quiero contribuiros. Ya no desde el tengo que, sino desde el esto es lo que soy capaz de sostener con amor. Y esa claridad me da algo muy bonito: estabilidad. Me siento más segura. Y cuando me siento más segura, vivo más plenamente.

Este carrusel es un pedacito de eso. Es mi vida real, a fuego lento. Y me apetecía compartirla contigo por si también te sirve como recordatorio: no siempre hay que correr para avanzar. A veces, lo más transformador es quedarte, respirar, y habitar lo que ya es.

Cuéntame: ¿qué parte de tu vida te está pidiendo ir más despacio últimamente? 🤍

Hoy es el Día de la Madre.Y esta foto… es la foto que más me gusta de la mía . La que más la representa. Estaba absoluta...
03/05/2026

Hoy es el Día de la Madre.

Y esta foto… es la foto que más me gusta de la mía . La que más la representa. Estaba absolutamente feliz. Cada vez que la miro siento algo muy difícil de explicar: amor, nostalgia… y un gracias por existir gigante

Ojalá hoy pudiera felicitarla.

Y como no puedo, mi manera de honrarla es transformar ese amor en un regalo para ti también.

Porque, aunque no lo parezca, sanar la relación con tu madre no es solo hablar del pasado. Es tocar una raíz energética muy profunda. A través de ella nos llega la vida. La nutrición. La creación. La abundancia. La capacidad de recibir. El permiso de existir.

Y cuando esa raíz está herida —por ausencia, por dolor, por exigencia, por silencio, por una madre que no pudo, por una historia que fue difícilmuchas veces no solo duele la relación: se nos resiente el cuerpo, la autoestima, la forma de amar, la manera de ponernos en el mundo. Nos cuesta recibir sin sentir deuda. Nos cuesta descansar sin culpa. Nos cuesta sentirnos sostenidas. Nos cuesta creer que merecemos.

Sanar energéticamente no significa justificarlo todo ni borrar lo que pasó. Significa algo más suave y más poderoso: dejar de cargarlo dentro. Dejar de vivir reaccionando desde esa herida. Recuperar tu centro. Y poder decir, por fin, con paz: yo tomo la vida… y hago algo bello con ella.

Por eso hoy, en Stories, vas a encontrar un regalito: mi masterclass de Sanación Alquímica: Sanar la relación con tu madre, disponible por 5€.¡¡Solo Hoy!!

Si te llama, ve a Stories.
Y si hoy este tema te toca, te abrazo desde aquí.
Feliz día Mamás ❤️

Hoy no vengo con “consejos”. Vengo con pantallazos.He estado guardando frases de internet que me han ido haciendo clic e...
27/04/2026

Hoy no vengo con “consejos”. Vengo con pantallazos.

He estado guardando frases de internet que me han ido haciendo clic estos días… como pequeñas tomas de conciencia de lo que estoy trabajando en mí ahora mismo. Y me apetecía compartirlas contigo porque, al final, estamos en el mismo viaje.

Una meditación funciona cuando la persona que la guía consigue llevarte a una frecuencia determinada.Y eso no se logra s...
24/04/2026

Una meditación funciona cuando la persona que la guía consigue llevarte a una frecuencia determinada.

Y eso no se logra solo con decir palabras bonitas. Se logra, sobre todo, a través de tres cosas: la voz, la música y el entorno que se crea. Por eso es tan importante que sigas a alguien con quien resuenes de verdad. Que te resuene su voz. Su ritmo. La manera en la que sostiene los silencios. La música que elige. Porque todo eso es lo que te acompaña a entrar en un estado concreto de vibración.

Y por eso muchos me decís que mis meditaciones “son diferentes”.

Porque el proceso en el que yo las creo no es el de sentarme, escribir un guion y grabarlo. Yo hago la meditación y la canalizo a la vez que la grabo. Es decir: voy sintiendo en mí, voy vibrando en mí, exactamente el lugar al que quiero llevarte. Primero lo habito yo… y desde ahí te guío.

Después, la edición y la producción también son parte del trabajo. No es un detalle estético. Es parte de la medicina. Yo elijo una música muy concreta, con una frecuencia ajustada al tipo de experiencia que quiero que trabajes y al estado al que te acompaño a entrar.

Por eso hay meditaciones que no te llevan a ninguna parte. Te entretienen, te relajan un rato… y ya. Y no está mal, pero es otra cosa.

Lo importante es que aprendas a distinguir (y sobre todo, a sentir) cuáles te transforman… y cuáles solo te hacen pasar el rato.

Y ahora quiero leerte: ¿a ti qué te hace conectar más con una meditación: la voz, la música o el ritmo? 🤍

Hay un momento en el que la teoría ya no basta.Lo sé porque lo he visto mil veces… y porque yo también he estado ahí: le...
23/04/2026

Hay un momento en el que la teoría ya no basta.

Lo sé porque lo he visto mil veces… y porque yo también he estado ahí: leyendo, entendiendo, sabiendo lo que hay que hacer… pero sin una herramienta real que te lleve del concepto a la experiencia. Del ruido a la calma. De la supervivencia a la presencia.

Por eso he creado estos procesos de meditación profunda: una terapia de sanación cuántica canalizada por mí, para que la tengas lista y puedas usarla justo cuando lo necesites, a tu ritmo, en tu casa, en tu vida real. Sin esperar a tener tiempo para empezar.

Son audios de casi una hora. Y no están pensados para hacer una vez y ya. Están diseñados para que los repitas como mínimo, tres veces, porque cada repetición te lleva a un nivel diferente de consciencia. La primera vez te coloca. La segunda te abre. La tercera te transforma. Y ahí es donde ocurre lo importante: cuando el cuerpo por fin entiende lo que la mente ya sabía.

Este trabajo está sostenido por más de 16 años de experiencia acompañando a personas en procesos profundos de transformación. Y te lo digo con el corazón en la mano: volver a vivir es posible. No por magia rápida, sino por práctica. Por presencia. Por sostén.

Aquí tienes la herramienta para hacerlo.

Si quieres que te mande el enlace para entrar, comenta AUDIO y te lo paso. 🤍

Muchas veces hacemos las cosas por obligación y no por elección. Y lo peor es que ni siquiera nos damos cuenta: creemos ...
06/04/2026

Muchas veces hacemos las cosas por obligación y no por elección. Y lo peor es que ni siquiera nos damos cuenta: creemos que no queda de otra, que “hay cosas que hay que hacer” aunque no nos gusten. Pero con los años me he dado cuenta de que casi nunca es que no nos gusten… es desde dónde las hacemos.

Cuando vivimos desde la obligación, desde la comparación, desde el demostrar, algo en nosotras se va cerrando. El corazón se va poniendo duro, como si necesitara una coraza para aguantar. Y esa coraza, sí, te protege… pero también te impide recibir, te impide disfrutar, te impide ser tú y sentirte segura. Porque por dentro sigue sonando la misma idea: “no hay opción”, “me van a juzgar”, “van a descubrir algo que ni yo misma acepto”.

Y entonces el cuerpo lo cuenta. Lo cuenta en las contracturas, en los dolores de cabeza, en la mandíbula apretada, en los puños tensos… en esa rigidez constante que no te deja soltar. Y muchas veces también lo vemos reflejado en cosas físicas como el colesterol alto: un corazón endurecido, un centro que se ha ido cerrando por años de sostener y sostener.

Por eso este mes en la Escuela vamos a trabajar en romper esa coraza alrededor del corazón. Pero no desde el “ábrete” a la fuerza, porque no es tan fácil. Antes hay que hacer algo más importante: crear seguridad. Aceptar cada parte de ti. Recuperar la confianza de que ahora sí puedes. No porque sepas cómo hacerlo perfecto, sino porque te sientes capaz de atravesar la incertidumbre y lo desconocido. Porque tienes herramientas. Porque confías en ti. Porque pase lo que pase, vas a remontar el vuelo.

Y desde ahí… sí. Desde ese lugar, el corazón se ablanda. Y entonces soltar deja de ser una frase bonita y se vuelve algo real, sostenido por tu cuerpo.

Si esto te resuena, te espero en la Escuela. Tienes el link en mi bio. Y si prefieres, mándame un privado y te cuento un poquito más. 🤍

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.Primero fue como enf...
27/03/2026

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.

Primero fue como enfermera oncológica en cuidados paliativos. Ahí aprendí algo que no se enseña en ninguna universidad: cómo suena el miedo cuando se queda solo en una habitación. Cómo se mueve la culpa en el pecho. Cómo el amor, incluso en los últimos días, puede ser lo único que le devuelva el aire a alguien.

Y después, la vida me llevó a acompañar desde otro lugar: Cambió el contexto, pero no cambió el núcleo. Porque he visto traumas que cualquiera llamaría “horribles”… y también he visto historias que desde fuera parecen “no tan graves” y, aun así, dejaron la misma herida. La misma huella. La misma profundidad.

Y con los años, lo he entendido con una claridad que me emociona: casi todo lo que duele de verdad tiene la misma raíz.
La falta de amor.

Amor como sostén. Como mirada. Como seguridad. Como estoy aquí contigo.

Y casi todo lo que sana… sana con lo mismo.
AMOR

Por eso, si hoy estás atravesando un momento oscuro, si sientes caos, si no sabes hacia dónde vas, si estás cansada de ser fuerte… quiero decirte esto, como si te lo dijera cerquita, sin prisa:
no estás sol@.

Existen personas. Existen herramientas. Existe acompañamiento.

Y sí: hay salida. Hay luz. Hay amor, aunque ahora no lo veas.

Una de las cosas que más me enorgullecen es lo que ocurre en mi consulta. Ese momento en el que una historia deja de ser una condena y se convierte en un camino. Ese instante en el que alguien vuelve a respirar distinto. Vuelve a habitar su cuerpo. Vuelve a mirarse con más ternura.
Pero siempre lo digo claro: no lo hago yo sola. Lo hacemos junt@s.

Yo te guío, te sostengo y te doy las herramientas.
Pero tú eres quien toma consciencia, e asume responsabilidad, se remanga y se pone a currar por tu vida.

No hay recetas mágicas.
Lo que sí hay, es amor, acompañamiento y seguridad a tu disposición.
Y a veces, eso es exactamente lo que necesitas para volver a casa.

Y si quieres que te acompañe, escríbeme o mira el link de mi bio. 🤍

Dirección

Madrid

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Meditando con Maria publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Meditando con Maria:

Compartir

Categoría