30/01/2019
¿Te has preguntado alguna vez para qué sirve el “hambre”? El Hambre Verdadera pocas veces la sentimos hoy en día, llamamos “hambre” a cualquier estado que nos lleve a comer, y eso nos confunde. Cuando pensamos en un alimento y nos decimos “es que me lo pide el cuerpo”…¿estamos seguros de eso?
El Hambre verdadera es un mecanismo que se activa cuando el organismo detecta un desequilibrio (en el nivel de glucosa en sangre, necesidad de reponer minerales gastados de su propia reserva, nivel bajo de alguna vitamina...en definitiva, cuando le hace falta algún nutriente/micronutriente ). La necesidad de energía no es un problema para el organismo, ya que la mayoría de nosotros contamos con una reserva más que suficiente de energía en forma de grasa. Ante esto, el cerebro emite una señal que, si interpretamos correctamente, nos lleva a ingerir los alimentos que nos ayudarán a reponer ese desequilibrio. El problema viene cuando no sabemos interpretar las señales y en vez de alimentos naturales (los únicos que el cuerpo reconoce como fuentes de nutrientes), comemos alimentos que no son naturales y que por tanto, aumentarán el desequilibrio de nutrientes por el gasto energético y de micronutrientes que hacen falta para su digestión y neutralización del estado de acidificación que crea en el cuerpo. Mientras sigamos comiendo comestibles que no nos nutran, entramos en una espiral de comer sin parar, sentimos hambre siempre, no nos saciamos, tenemos antojos de comestibles en concreto…y así se llega al estado de “sobrealimentados, pero desnutridos”, que se ha convertido en un reflejo de los países desarrollados.
Otra situación que nos suele confundir con el Hambre verdadera es el consumo de sustancias adictivas presentes en los comestibles. Adictivas para el cerebro (azúcar, glutamato sódico…)ó para el cuerpo (cafeína…). La mayoría de estas sustancias son tóxicas para el organismo, y la suspensión de su consumo genera síntomas desagradables denominados “síndrome de abstinencia”; así, para evitar esos síntomas, “elegimos” seguir manteniendo su consumo (que cada vez será mayor), y caemos en las redes de la adicción por los comestibles.
Una forma de poder diferenciar en qué punto nos encontramos cuando sentimos “ganas de comer” es hacernos preguntas (¿tengo el estómago todavía lleno? ¿me apetece algún comestible en concreto (antojo)? eso que me apetece comer, ¿es un alimento procesado (o viene directo de la naturaleza)? ¿siento la necesidad inminente de comerlo ahora (o podría esperar)? Si las respuestas son afirmativas, No es Hambre Real lo que sientes, y ante esto tú tienes la elección de seguir dejándote llevar ó emplear un tiempo en la conexión con tu organismo y volver a formar el equipo que sóis y cuidar de él como él Siempre hace contigo…