08/03/2026
Ayer vi Hamnet y terminé la película con esa sensación rara que dejan algunas historias: cómo si algo dentro de mí se hubiera movido.
Me dejó el corazón en silencio.
Es una película delicada, silenciosa y profundamente humana sobre el duelo.
Sobre cómo el amor y la pérdida pueden convivir en el mismo lugar del corazón.
Algo que me conmovió mucho es que nos recuerda una verdad que a veces olvidamos cuando hablamos de dolor: no todas las personas atraviesan el dolor de la misma manera.
Hay quien necesita hablar.
Hay quien necesita silencio.
Hay quien llora sin parar.
Y hay quien parece seguir adelante mientras el dolor sigue latiendo por dentro.
Y todas esas formas son válidas.
El duelo no es una línea recta.
No tiene tiempos exactos.
No tiene una forma correcta de vivirse.
Es un camino íntimo, lleno de momentos contradictorios, donde poco a poco aprendemos algo muy difícil: a convivir con la ausencia.
Hamnet muestra algo profundamente humano sobre la salud mental: que el amor no desaparece cuando alguien se va.
Se transforma.
Y con el tiempo, el dolor también puede transformarse.
No en olvido.
Sino en memoria.
En ternura.
En una forma distinta de presencia.
Porque hay pérdidas que no se superan.
Se aprenden a habitar.
¿Habéis visto la película?
¿ Que escena os tocó más?
🤍