19/05/2026
Y sí, las razones pueden ser muchas.
A veces el proceso remueve demasiado.
A veces aparece miedo.
A veces simplemente no es el momento.
Y otras veces también hay desinterés.
Con el tiempo he entendido que no siempre tiene que ver conmigo.
Pero sí creo que desaparecer sin poder cerrar dice mucho de cómo gestionamos lo que nos incomoda emocionalmente.
Y en terapia eso pasa más de lo que parece.
No lo escribo desde el juicio.
Lo escribo porque muchas veces detrás de una desaparición también hay culpa, evitación o dificultad para sostener ciertas emociones.
Y creo que de eso también habría que poder hablar más.