31/12/2025
Un nuevo año, ¿una nueva oportunidad? O solo un día más…
La vida es un vaivén, un toma y dame, un “ganar y perder”, pero realmente ¿qué es perder si no una sola expresión más de ganar? En nuestro diario vivir debemos enfrentar diferentes circunstancias que nos enseñan, pulen, preparan y fortalecen para poder avanzar, cosechar lo que sembramos y recibir de vuelta lo que ofrecimos.
Inicia un nuevo año y es irresistible seguir ese deseo de hacer planes, proyectar metas, soñar con eso que no logramos en el que termina, pero… ¿es necesario esperar hasta que suenen las 12 campanadas del año que murió para poder empezar a soñar, proyectar y ejecutar? Sé lo inevitable que es seguir este patrón, más cuando todo lo que nos rodea parece seguirlo como si fuera el “único principio”: nuevo curso escolar, nueva cuenta regresiva para sumar un año más a nuestra vida… pero… ¿y si realmente nos damos cuenta de que cada día es una nueva oportunidad para vivir, crear, emprender, hacer eso que tanto hemos querido hacer? Total, el tiempo va a pasar queramos o no. ¿Qué perdemos con intentarlo una vez más todos los días?
Ahora bien, vemos con ilusión el nuevo año que empieza, ¿pero te estás agradeciendo por lo fuerte, resiliente, valeroso, valiente… que fuiste este que ya está terminando? ¿Has vuelto la mirada atrás para ver los obstáculos que superaste? ¿Recuerdas cómo te sentías y creías que no ibas a poder lograrlo y que todo terminaría ahí? Pues ya ves, no te destruyó; por el contrario, te fortaleció y te formó en quien eres hoy, con más cicatrices, más exclusivo, pero sobre todo más preparado, más intuitivo y sabio. Sabiduría adquirida por todos y cada uno de los “golpes” que la vida en este año que termina te permitió recibir, porque si los recibiste era porque eras capaz de soportarlos y sacar lo mejor de ellos.
¿Y qué sería terminar e iniciar un nuevo año sin un inventario consciente de todas las personas que durante todo este año solo fueron compañeros de viaje, pero que sus destinos eran otros? Personas de las que hoy nos hacen sentir nostálgicos por no haberlos abrazado más, besado más, por no haberles dicho cuánto los amábamos. Sí, hablo de esas personas que ya no están, pero que en nuestros corazones siempre tendrán un lugar muy especial. También hablo de esas que nos enseñaron cómo no deben ser las personas que queremos a nuestro lado: porque nos mintieron, porque nos fallaron, porque nos dijeron que confiáramos y lo hicimos, y aun así nos dejaron rotos, con heridas profundas de las cuales apenas empiezan a sanar; de esas personas que con sus agravios nos permitieron conocernos mejor, porque dimos más de lo que ellos esperaban y no lograron comprender el sentido de nuestro actuar; de esos que nos forzaron a ver una realidad de la que no estábamos conscientes y a las que hoy también hay que agradecerles, porque sufrimos con lo que nos hicieron, pero también fueron maestros en nuestro andar.
Sí, hoy es una nueva oportunidad de empezar, de perdonar, de amar, de recordar sin que nos duela y de tomar un nuevo impulso para ir por eso que tanto hemos soñado conseguir. El tiempo avanza y segundo a segundo nos va invitando a no rendirnos, a no parar, porque no habrá más oportunidades, no tendremos ni un solo segundo de chance para recuperar lo perdido. Ve por eso que tanto has soñado, empieza a luchar por eso que quieres, emprende ese proyecto que tanto has planeado ejecutar, no esperes más, pues como es bien sabido nunca seremos ni un segundo más jóvenes de lo que somos ahora mismo.
Camina erguido, con la frente en alto, porque tu valor no lo determinan ni las circunstancias ni los demás. Cree en ti, en tus capacidades, en lo valioso que eres y brinda, brinda por ti, porque en este nuevo comienzo puedes lograr todo lo que puedas soñar. Y no me refiero solo a sueños abstractos, sino a aquellos que con tu propia fuerza de voluntad puedas alcanzar.
Un caluroso saludo y mis deseos de un muy feliz Año Nuevo, que llegue cargado de nuevas oportunidades, aprendizajes y la valentía necesaria para seguir soñando y avanzando cada día.