07/05/2023
🔵 Los nociceptores son los receptores que nos permiten sentir dolor. Cuando era pequeña y aprendí esto en Biología pensé “pues vaya función… ¡ya podríamos no sentir ningún tipo de dolor, todo sería mucho más fácil!”. Entonces, fue cuando la profesora explicó (como si me hubiera leído la mente) que nuestro cuerpo necesitaba sentir (y aprender) el dolor para garantizar la supervivencia. Necesita reconocer que el fuego quema o que si como algo en mal estado puedo enfermar… Si no lo hiciera, nos autodestruiriamos o nos destruiríamos unos a otros, incluso sin querer, porque no existirían límites ni avisos del peligro.
Algo similar ocurre con el dolor emocional. El malestar que nos generan las situaciones dolorosas que atravesamos a lo largo de nuestra vida nos trae emociones y sentimientos desagradables, equivalentes al dolor físico, que pretenden enseñarnos a sentir y aprender el dolor. De la misma manera que cambiamos aquellas acciones que puedan causarnos dolor físico cuando las identificamos, el malestar emocional se convierte también en un malestar necesario pues es el que nos pide que hagamos “algo” por cambiar esa situación.
Muchas veces, ese “algo” motiva el pedir ayuda, el vincularnos con otras personas, expresar cómo nos sentimos e, incluso, empezar una terapia.
(De conductas adaptativas y desadaptativas hablaremos otro día😉)