10/05/2023
La autoestima es un conjunto de pensamientos, emociones, evaluaciones y sentimientos acerca de uno mismo. En conjunto, se define como la percepción o valoración que uno tiene sobre sí mismo.
Es importante destacar que las bases sobre las que se forma la autoestima son factores emocionales, y no elementos racionales, es decir, que no atienden necesariamente a datos reales, sino a la percepción subjetiva de dichos datos.
Una persona con una autoestima alta, se caracteriza por tener confianza en sí misma, es capaz de tomar sus propias decisiones, aceptarse a sí misma, no dejarse manipular y en general adopta una actitud más positiva ante sí y ante el mundo. También es empática y compasiva consigo mismo, capaz de expresar y validar sus emociones y poner límites con el resto.
Por el contrario, una persona con una autoestima baja, tiende a dudar sobre sí misma, sus cualidades, capacidades y su propio criterio, haciendo que le sea más difícil validar sus emociones y pensamientos y ponerle límites al resto, y adoptando, en general, una actitud más negativa hacia la vida y hacía sí misma.
La infancia y la adolescencia juegan un papel fundamental en la formación de la autoestima, ya que los aprendizajes que se realizan en estas etapas tan sensibles, determinarán posteriormente la personalidad del individuo y con ello la percepción sobre sí mismo.
Por último, es importante destacar, que en línea con lo que formuló el autor Abraham Maslow, las personas van desarrollando nuevas necesidades y deseos según van satisfaciendo deseos anteriores, lo que nos indica que la autoestima es un concepto que puede ir variando a lo largo de la vida y que por lo tanto, puede trabajarse.