29/01/2026
A veces los datos necesitan más que un Excel.
Secuenciación, transcriptómica, proteómica o single-cell generan volúmenes de datos que ya no se pueden abordar solo con hojas de cálculo. La pregunta ya no es si hay suficientes datos, sino cómo extraer información útil de ellos.
Ahí es donde entra la bioinformática: la combinación de biología, estadística y computación para analizar e interpretar datos biológicos a gran escala. No sustituye al laboratorio, lo complementa, ayudando a responder preguntas clave como qué genes cambian entre condiciones, qué vías están alteradas o qué tipos celulares hay en una muestra.
Aprender bioinformática (aunque sabemos que puede dar pereza) permite transformar datos complejos en decisiones informadas.
Y, de paso, dejar de posponer abrir ese Excel.
Si no sabes por dónde empezar, en nuestro servicio de análisis bioinformático a la carta trabajamos con investigadores para analizar e interpretar datos ómicos, desde estudios exploratorios hasta análisis avanzados adaptados a cada proyecto.
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