22/01/2026
Ayer fue el Día del Abrazo 🫂 y no es solo un gesto simbólico: el cuerpo y el cerebro responden al contacto humano.
Diversos estudios muestran que los abrazos:
📌 Estimulan la liberación de oxitocina, neuropéptido implicado en el apego, la confianza y la conducta prosocial
📌Reducen la activación del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HHA), disminuyendo los niveles de cortisol
modulan la actividad del sistema nervioso autónomo, favoreciendo la respuesta parasimpática (calma, recuperación)
📌Se asocian con menor reactividad cardiovascular ante el estrés
📑Desde una perspectiva neurofisiológica, el contacto físico seguro actúa como una señal de seguridad, facilitando la co-regulación emocional y la sensación de pertenencia social.
En contextos de estrés crónico y aislamiento, el abrazo no es solo un gesto afectivo, sino un estímulo regulador con impacto medible en el cerebro y el cuerpo.
Incluso se ha observado que los abrazos pueden ayudar a regular la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y fortalecer la sensación de conexión social.
A veces, el sistema nervioso no necesita palabras: necesita presencia