17/02/2019
El silencio… necesario para el cerebro
El silencio es necesario para el cerebro casi como el agua para las plantas. Tan solo cinco minutos al día de silencio pueden ser muy beneficiosos para la salud.
La contaminacíon auditiva es siempre mas habitual en el mundo en que vivimos, conectado y lleno de estímulos.
Es muy común levantarse por la mañana y empezar el día con la radio de fondo, poner la musica de camino al trabajo, escuchar el ruido constante de los teléfonos y otros aparatos en la oficina, oír hablar los compañeros con alguna emisora de fondo, salir del trabajo y poner un pod-cast, llegar a casa, encender la tele y acabar el día viendo una serie. Y, a todo esto, se le puede añadir el ruido del trafico y de la calle.
En este contexto, ha llegado un momento en el que permanecer en silencio, si no estamos acostumbrados a él, puede incomodarnos e incluso generar cierto temor.
Aunque pueda parecernos que con él salimos de nuestra zona de confort, el silencio es una poderosa herramienta que tenemos a nuestro alcance y que, si se trabaja, puede aportar grandes beneficios a nuestra salud.
Cuando hablamos de silencio no nos referimos a estar simplemente callados, si no a buscar un momento para centrarnos en el presente tomando conciencia. Debemos acompasar la respiración, redirigir nuestros pensamientos y dejar de juzgar o analizar por unos instantes. Entrando así en un estado de armonía, relajación y equilibrio.
• Es un momento para escucharnos y pasar tiempo con nosotros mismos.
• Nos obliga a parar, a frenar, a observar y escuchar. Nos permite de estar atentos a la vida y tomar conciencia de cada acto que realizamos.
• Al revisar y estar atentos a nuestro cuerpo y nuestras emociones.
• Nos permite descubrir las beneficios de la lentitud, de la pausa.
• Nos da ánimo, energía, motivación.
A menudo pensamos que para practicar el silencio debemos alejarnos a un lugar aislado o irnos de retiro. Sin embargo, para practicar el silencio no es necesario más que un lugar tranquilo, estar cómodos y sin interrupciones, y colocarnos evitando cualquier rigidez en el cuerpo.
A medida que se adquiere más practica, el silencio se puede practicar con otras actividades del día día, como por ejemplo salir a correr o pasear, unos 15 min antes de ir a dormir , al preparar la cena….
• El silencio se puede practicar desde dos minutos hasta horas, días… es importante intentar establecer una rutina de 5-10 minutos todos los días, y poco a poco aumentando el tiempo.
• Las primeras veces nos podrá resultar especialmente difícil: puede que nos ataquen miles de pensamientos, ya que la mente hará todo lo posible para mantenerse ocupada. No debemos aferrarnos a ningún pensamiento, sino dejarlos pasar sin frustrarnos o rendirnos.
• Nos podemos ayudar a través de una respiración homogénea y mirando un punto fijo o con ojos cerrados.
Los beneficios principales son:
• Alcanzar un estado de armonía y relajación reduce el estrés, por liberación de endorfinas, una sustancia ligada al placer y la felicidad, que a su vez refuerza el sistema inmunitario, reduce el estrés y aumenta nuestro bienestar.
• El silencio potencia un buen funcionamiento cognitivo. Influye en el aprendizaje, mejora la atención y aumenta la motivación. Además, estar en silencio permite al cerebro asimilar y ordenar las informaciones recibidas a lo largo del día.
También influye a las emociones, pues al estar más relajados, dominamos la paciencia, lo vemos todo con más objetividad y vivimos alguna situaciones con mayor perspectiva.
• Nos permite retomar la actividad con más energía.
• Nos ayuda a estar más atentos. Cuando aprendemos a observar y escuchar el presente, empezamos a dar importancia a lo que realmente merece la pena, incluso el silencio.
Fuente: A. Vogel – Noticias de Salud