24/12/2025
Las llamadas "fiestas felices" también alumbran lo que duele: la soledad, el duelo, el vacío, la ideación suicida, el no poder estar bien cuando “toca” estarlo.
No todo el mundo tiene familia, amistades, red, calma o motivos para celebrar...
Muchas personas cargan su malestar en silencio, porque no encaja con el relato navideño compartido socialmente.
Ojalá la empatía y la amabilidad no fueran solo un gesto bonito, sino una presencia real.
Un mensaje sincero.
Una escucha sin prisas.
Un “te veo” que no exija sonreír y que sostiene.
Porque a veces, salvar estas fechas no va de poner luces, adornar o mandar felicitaciones vacías, sino de no dejar a nadie a oscuras.