Círculo de Mujeres

Círculo de Mujeres Acompañándonos en el despertar. ✨ Reflexiones, espiritualidad y sororidad para mujeres que buscan conectar con su esencia.

EL SILENCIO QUE NUTRE LA VOZ​Querido Círculo:​A veces, para que una flor crezca con fuerza, la semilla debe pasar un lar...
13/01/2026

EL SILENCIO QUE NUTRE LA VOZ

Querido Círculo:

​A veces, para que una flor crezca con fuerza, la semilla debe pasar un largo tiempo bajo la tierra, en silencio y oscuridad.

Tras cuatro años de pausa, mi propio jardín interno ha estado en barbecho, recuperando nutrientes, calma y sabiduría.

​Hoy regreso al Círculo de Mujeres no con las manos vacías, sino llenas de lo aprendido en este retiro necesario. Vuelvo porque la pausa me ha enseñado que solo desde el descanso real nace la creatividad más pura.

​Gracias por seguir ahí, guardando el espacio. Estoy lista para compartir con vosotras todo lo bonito que ha florecido en este tiempo.

​¡Bienvenidas de nuevo a casa!

Ilustración: "Rojo" por Iris Serrano Colores
https://tenbeiconcept.com/collections/iris-serrano

CUIDARTECuidarte es más que ir al gym tres veces por semana para mantener tu cuerpo en forma, tomarte un zumo de frutas ...
05/11/2021

CUIDARTE
Cuidarte es más que ir al gym tres veces por semana para mantener tu cuerpo en forma, tomarte un zumo de frutas o cereales para desayunar, hacer tus chequeos médicos o visitar a tu homeópata.
Está muy bien que controles tu peso, sigas una dieta sana, camines tus 10.000 pasos diarios y vayas al fisio una vez al mes.

CUIDARTE es mucho más que todo eso.
Es quedarte en silencio para escuchar tu cuerpo, observar tus sensaciones y emociones sin juzgarlas, darte el tiempo para saber que necesitas.
Es aprender a calmarte cuando la soledad o la tristeza te abrumen, buscar un refugio si el mundo te satura, pedir ayuda si tú sola no puedes.

CUIDARTE es no complacer más de lo que tú verdad interna te permite, no dar más de lo que tienes, es darte permiso para cambiar de opinión.

CUIDARTE es atreverte a decir que sí a aquello que te prohibieron, es poder reescribir el guion de tu vida, es arriesgarte a defraudar a otros para ser honesta contigo.

CUIDARTE es hacerte el amor, sola y acompañada, es legitimar tu derecho al placer, es aceptar la invitación de la vida,
Es respirar todo el aire que te corresponde, es ponerte erguida para mirar de frente, es dejar de ser invisible.

CUIDARTE es escuchar tu ritmo vital, ocuparte de ti misma. Ser quien eres.

Texto: Montse Perez Cristobal
Ilustración: Kelly Brogan

En algún momento de nuestras vidas perdemos la guerra contra el tiempo y sin darnos cuenta nuestra juventud se nos escap...
04/08/2021

En algún momento de nuestras vidas perdemos la guerra contra el tiempo y sin darnos cuenta nuestra juventud se nos escapa del cuerpo y descarada se toma todo aquello que cuidadosamente nos hemos esforzado por mantener en su lugar.

Ya no hay cremas ni pomadas que borren las marcas de tantas risas, p***s, lágrimas, trasnoches y enojos de nuestro semblante.

Tomamos vitaminas, colágeno, limón, jengibre, vinagre de manzana, miel y omega 3 y cuanta fórmula hechicera y milagrosa se nos ofrezca.
Comemos menos para llenarnos de hambre, sudamos cuando hace frío y el sueño se nos va.

Un día nos damos cuenta que no hay tacones cómodos, que no vemos sin gafas y las raíces de nuestras canas crecen sin piedad. Que nuestra cintura se va ensanchando y nuestras rodillas se van redondeando.

Llega un día, que nos cansamos de imitar en el espejo, a aquella joven que fuimos. Nos miramos de frente, y sin culpa por fin aceptamos que hemos vivido más vida de la que nos queda y sentimos lo afortunadas que somos.
Y que bello ha sido cada día. Haberlo vivido y sentido. Haber dado tanto amor, como haberlo recibido. Adquirir la experiencia y aprender de paciencia. Qué importa si pasó el tiempo y perdimos la guerra contra las arrugas. Qué importa si la belleza ya sale del alma. Sí, esa belleza es infinita y llena de amor y perdón.

Qué importa si vamos para viejas, si tenemos la vida y cada experiencia nos pinta de sabiduría. Qué honor haber sido y continuar siendo hijas, madres, esposas, novias, amantes, hermanas, tías, sobrinas, nietas, abuelas y amigas. Qué lindo es seguir adelante con todo lo vivido y aprendido. Aún nos queda mucho amor por vivir.

Texto: Elisa Dapena Cruz

Paladear o consumir¿A dónde va todo aquello que compartimos en un encuentro casual? Esas aperturas llenas de sincericidi...
02/08/2021

Paladear o consumir

¿A dónde va todo aquello que compartimos en un encuentro casual? Esas aperturas llenas de sincericidios de una noche en donde nos derramamos física y emocionalmente ante un/a desconocido apelando a la confianza universal. O creyendo en la impostada.

¿A qué nube virtual vital van a parar las personas que ya no están en presencia, los hechos de los que no nos acordamos ni para darnos cuenta de que no nos acordamos, la broma cómplice del amante con quien parpadeabas para decir sí a algo, el sabor de la comida compartida, el dolor aguja de aquella ruptura amorosa, las claves de la cuenta de correo con la que mandaste poemas y música sintónica?

¿A dónde va el olor a roces, sudor y saliva que generan dos que batallan en la intimidad y solo esos dos?

¿Qué armario empotrado de otra dimension contiene todo lo que nos conforma?

¿En qué esquina de la casa cuerpo colocamos el agujero que se produce cuando abrimos nuestros centros, oquedades y deseos y se quedan expuestos, sin opción a respuesta?
¿Dónde está la llave y cuál es el cajón exacto al que acudir, para protegernos de eso que llamamos "es solo s**o"?

No puede ser solo s**o si apelamos a nuestra esencia humana más profunda.
No puede ser solo s**o si el espacio conjunto propicia un "cuando lo pasé mal", "estoy muy vulnerable esta época".
No puede ser solo s**o y frotamiento de geniales, aún cuando lo sea.
No lo puede ser aunque tan solo haya muchos or****os.
No lo es incluso si se tratara a lo mejor de un aprovechamiento utilitarista del de enfrente.

Si nos olvidamos u obviamos que somos personas, la dimensión relacional o vincular, que se ofrecieron besos y energía, expectativas y heridas, deseos y miedos, alegrias y herramientas de resistencia.
Si hacemos tal descuido propio y ajeno en el mercado de la carne, no estamos teniendo "solo s**o".
Estamos compartiendo ceguera.

Invidencia pura.
Hasta la siguiente persona de la lista.
Tanteando.

Texto: Sabroso
Ilustración: "Amantes", Ana Juan

No te salves. No te quedes inmóvil al borde del camino. No congeles el júbilo, no quieras con desgana. No te salves ahor...
31/07/2021

No te salves.
No te quedes inmóvil al borde del camino.
No congeles el júbilo, no quieras con desgana.
No te salves ahora ni nunca, no te salves.
No te llenes de calma.
No reserves del mundo solo un rincón tranquilo.
No dejes caer los párpados pesados como juicios.
No te quedes sin labios, no te duermas sin sueño.
No te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.

Pero, si pese a todo no puedes evitarlo.
Y congelas el júbilo y quieres con desgana.
Y te salvas ahora y te llenas de calma.
Y reservas del mundo solo un rincón tranquilo.
Y dejas caer los párpados pesados como juicios.
Y te secas sin labios y te duermes sin sueño.
Y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo.
Y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas.
Entonces,
No te quedes conmigo.

Texto: Mario Benedetti
Ilustración: Street, Cecile Desserle

Mi abuela decía siempre:Debes entender que las personas felices no pierden el tiempo haciendo mal a los demás. La maldad...
20/07/2021

Mi abuela decía siempre:

Debes entender que las personas felices no pierden el tiempo haciendo mal a los demás. La maldad es para gente infeliz, fustrada, mediocre y envidiosa.

Imagen: Iris Serrano Ilustracion

Nos dijeron...•Nos dijeron que las rayas horizontales estaban prohibidas porque nos ensanchaban la figura.•Que no se deb...
11/07/2021

Nos dijeron...

•Nos dijeron que las rayas horizontales estaban prohibidas porque nos ensanchaban la figura.
•Que no se debían combinar las ropas con dos estampados.
•Que una mujer respetable no sale a la calle en zapatillas.
•Que a partir de los cuarenta los zapatos rojos quedan descartados.
•Que las boinas sólo las pueden llevar las niñas, o las jovencitas.
•Que una auténtica señora nunca lleva el bolso cruzado o en la espalda.
•Que evitáramos todos los excesos, y que controláramos la risa.
•Que fuéramos muy discretas.
•Que nunca nos sentáramos en el suelo o en los peldaños de una escalera.
•Que los collares largos, a cierta edad, no están aconsejados.
•Que los sombreros de paja estaban reservados única y exclusivamente para la playa en verano.
•Que cuando nos llegara el momento asumiéramos la edad y nos retiráramos dignamente.
•Que nos dedicáramos a cuidar de los nietos, a regar las plantas, a coser, a bordar….

Y, los años pasaron...

Y un buen día nos dimos cuenta que nos estábamos convirtiendo en algo
que no éramos.

Nos dimos cuenta que vivimos bajo el patrón de otros, de unas personas sin amor por la vida, sin visión, sin alegría, personas bastante acomplejadas y llenas de tabúes.
Y decidimos romper las cadenas, y desechar todas aquellas absurdas normas de comportamiento y vestuario
que nos dijeron eran correctas.

Entonces;

Nos pusimos el mundo por montera.
Nos vestimos como siempre quisimos.
Nos atrevimos a todo.
Y descubrimos que la vida es bella, es otra cosa, que es un regalo maravilloso y debemos vivirla con alegría.

Descubrimos que por mucho tiempo nos habían engañado.

Por eso y más, hoy no escuches de normas, ni reglas, ni comentarios mal intencionados y vive tu vida, vive tú momento y disfruta la vida al máximo.

La edad es sólo un número y no es un obstáculo para vivir como se quiere.

¡La felicidad se lleva en el corazón, no en los años cumplidos!

Texto: Conciencia y Evolución Humana - TCCHE

PAZ MEDIOCRE Hay gente que se levanta de la cama deseando volver a acostarse y gente que se acuesta deseando volver a le...
10/07/2021

PAZ MEDIOCRE

Hay gente que se levanta de la cama deseando volver a acostarse y gente que se acuesta deseando volver a levantarse. He ahí la diferencia entre la depresión y la euforia, dos estados emocionales asimétricos por los que atraviesan los países y las personas.

Pienso esto mientras aliso y ordeno las sábanas después de ventilar la habitación. Son las siete de la mañana, lo que quiere decir que tengo todo el día por delante. Tener todo el día por delante puede resultar un premio o un castigo. El mismo lunes que para unos constituye un premio, para otros se parece a un castigo. Decido que para mí sea un lunes repleto de aventuras mentales y lo primero que hago es salir a caminar para desentumecer los músculos y ensanchar los pulmones.

Mientras respiro el olor de los eucaliptos y los pinos, recuerdo épocas de mi vida en las que abandonar la cama era un suplicio. Muchas personas, pienso, seguirán ahora mismo en posición fetal sobre el colchón, con los ojos cerrados, rogando que llegue la noche cuanto antes. La vida, en ocasiones, da miedo. Da miedo salir, saludar, decir buenos días a los otros, da miedo comprar el pan y la media docena de huevos o los cuatro yogures con los que remediar un poco la soledad blanca, como de manicomio, de la nevera. Lo que más miedo da de la vida es no poder ganársela.

También recuerdo las épocas en las que dormir me parecía una pérdida de tiempo. Había tantas canciones que cantar, tantos libros que escribir, tantas conversaciones que mantener… Toda mi vida he luchado por llegar a acuerdos entre la depresión y la euforia. He negociado duramente con la ansiedad asesina y con la calma mortuoria. No he permitido que ninguna de las dos se levantara de la mesa sin haber alcanzado algún acuerdo. Y cuando ya había perdido la esperanza de que firmaran la paz, ésta ha llegado de manera gratuita, como un don de los dioses. De manera gratuita y, conviene añadir, seguramente provisional.

No sabes de qué depende que un día amanezcas pletórica y otro vacía. De modo que mientras camino a buen paso entre los árboles del misterioso bosque, cruzo los dedos para que la vida, en el futuro, no sea ni muy intensa ni muy apagada. Me basta con esta paz media, incluso mediocre, con la que hoy he abandonado el dormitorio.

Texto: Juan José Millás
Ilustración: Pablo Gutiérrez

LOS NIÑOS OLVIDARÁNEl tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches si...
30/05/2021

LOS NIÑOS OLVIDARÁN

El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo.
De las manos gorditas que sin parar me agarran, escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.

El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.

El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos. Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan de un amor poderoso e incontenible.
Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día. Desaparecerá, poco a poco o de repente, la familiaridad de su piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos.
Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la vergüenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias.

Como un río que excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mí, como ser omnipotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.
Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos.
Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mí. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás (y ojo, ¡esto tiene que suceder!)
Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nanas y los "Había una vez" acabarán de resonar en la oscuridad.

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tengo suerte, me perdonarán alguno.

Sabio y cínico, el tiempo traerá consigo el olvido.

Hay un momento en nuestra vida, por regla general al llegar a la mediana edad, en que una mujer tiene que tomar una deci...
25/05/2021

Hay un momento en nuestra vida, por regla general al llegar a la mediana edad, en que una mujer tiene que tomar una decisión, posiblemente la decisión psíquica más importante de su vida futura, y es la de sentirse amargada o no. Las mujeres suelen llegar a esta situación al final de las treintenas o principios de la cuarentena. Están hasta la coronilla de todo, están 'hasta el gorro', están que 'ya no pueden más'. Es posible que sus sueños de los veinte años se hayan marchitado. Puede que haya corazones rotos, matrimonios rotos, promesas rotas. Un cuerpo que ha vivido mucho tiempo acumula escombros. Es algo inevitable. Pero si una mujer regresa a la naturaleza instintiva en lugar de hundirse en la amargura, revivirá y renacerá. La mujer que regresa a la naturaleza instintiva y creativa volverá a la vida. Sentirá deseos de jugar. Seguirá queriendo crecer tanto en profundidad como en anchura. Pero primero ha de tener lugar una purificación. Debemos ser amables con nosotras mismas y dar descansos a los aspectos de nuestra persona que se dirigían a algún lugar pero jamás llegaron a él. Los descansos marcan el lugar de la 'muerte', es decir, los momentos oscuros, pero son también billetes amorosos para el propio sufrimiento. Son transformativos. Nunca insistiré demasiado en la conveniencia de clavar las cosas en la tierra para que no nos sigan dondequiera que vayamos. Nunca insistiré demasiado en la conveniencia de enterrarlas.

Texto: Clarissa Pinkola Estés
Ilustración: Nadia Santos

Tú eres DIGNALa incapacidad de recibir apoyo de otros es una respuesta al trauma.Tu condicionamiento de "No necesito a n...
23/05/2021

Tú eres DIGNA

La incapacidad de recibir apoyo de otros es una respuesta al trauma.

Tu condicionamiento de "No necesito a nadie, lo haré todo yo misma" es una estrategia de supervivencia. Y lo necesitabas para proteger tu corazón del abuso, la negligencia, la traición y la decepción de aquellos que no podían o no estarían ahí para ti.

De la madre o del padre que estuvo ausente y te abandonó por elección o que nunca estuvo en casa después de trabajar en tres empleos para alimentarte y alojarte.

De los amantes que ofrecieron intimidad sexual pero nunca ofrecieron un refugio seguro que honrara tu corazón.

De las amistades y la familia que SIEMPRE tomaron más de lo que dieron.

De todas las situaciones en las que alguien te dijo "estamos juntos en esto" o "te cuido" y luego te abandonó, dejándote para recoger los pedazos cuando la mi**da se volvió real, dejándote a cargo de tu parte y de la suya también.

De todas las mentiras y todas las traiciones.

Aprendiste en el camino que realmente no podías confiar en la gente. O que podrías confiar en la gente, pero solo hasta cierto punto.

En la extrema independencia LA CONFIANZA ES UN PROBLEMA.

Aprendiste: si no me pongo en una situación en la que confío en alguien, no tendré que decepcionarme cuando no esté presente, o cuando deje caer la pelota... porque siempre lo hará, ¿verdad?

Es posible que incluso generaciones de antepasados heridos que vinieron antes que tú te hayan enseñado intencionalmente esta estrategia de protección.

La independencia extrema es un ataque preventivo contra la angustia.

Entonces, no confías en nadie.

Y tampoco confías en ti misma para elegir personas.

Confiar es esperar, confiar es ser vulnerable.

"Nunca más", juras.

Pero no importa cómo lo disfraces o que lo exhibas con orgullo para que parezca que este nivel de independencia es lo que siempre quisiste ser, porque en verdad es tu corazón herido, lleno de cicatrices y roto detrás de una pared protectora de ladrillos.

Impenetrable. No entra nada. No entra ningún daño. Pero tampoco entra el amor.

Las fortalezas y las armaduras son para aquellos que están en batalla o que creen que la batalla se acerca.

Es una respuesta al trauma.

La buena noticia es que el trauma que se reconoce es un trauma del que puedes recuperarte.

Eres digna de tener apoyo.
Eres digna de tener una verdadera comunidad.
Eres digna de amor.
Eres digna de que tu corazón sea sostenido.
Eres digna de ser adorada.
Eres digna de ser apreciada.
Eres digna de que alguien te diga: “Descansa. Yo me encargo." Y realmente cumpla esa promesa.
Eres digna de recibir.
Tú eres digna.

No tienes que ganártelo.
No tienes que demostrarlo.
No tienes que regatear.
No tienes que rogar por ello.

Tú eres digna.
DIGNA.
Simplemente porque existes.

Texto: Jamila White,
Traducción de Paz y Felicidad

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