20/02/2023
Cuando miro atrás y recuerdo a esta Paula adolescente, siento compasión y ternura. Me nace abrazarla fuerte y decirle: te amo. Cuando eres niña o adolescente no entiendes muchas cosas, y los comentarios que te hacen pueden llegar a ser devastadores. Aprendes a mirarte cómo te dicen que eres. Si te dicen que eres inútil, así puedes creerte. Si te dicen que eres fea, así puedes verte. Y eso puede ser amenazante, porque necesitas ser aceptada.
A mis 7-8 años me pusieron un parche en un ojo y gafas. Las bromas / burlas en el cole me hicieron sentirme muy avergonzada y “pequeñita”, y toda la espontaneidad que como niñas tenemos, toda esa frescura, se empezó a apagar. Fui creciendo con un sentimiento de inferioridad respecto a mis iguales, y con 10-11 años me comparaba constantemente con otras amigas.
Por si te lo preguntas, no fue esto lo que me condujo a tener un TCA. Los TCA son multicausales, es decir, no se desarrollan por una sola causa. Digamos que se va macerando un “caldo de cultivo” que nos hace más o menos vulnerables a padecerlos y luego sucede un factor precipitante que los hace manifestar. los comentarios, las burlas, el acoso recibido etc., pueden formar parte de ese caldo de cultivo, pero también pueden ser la gota que derrama el vaso y hacerlo precipitar.
Cuando eso pasa, es cuando buscas hacer dieta para cambiar tu cuerpo. Porque no te sientes bien contigo, porque quieres que alguien te vea, te valore, te respete, te acepte incondicionalmente y te quiera por cómo eres. Y crees que empezando por cambiar tu cuerpo será el primer paso a la felicidad (nada más lejos de la realidad). Ese paso te lleva a un camino lleno de sufrimiento y oscuridad. Un camino en el que te pierdes a ti. Con todo mi amor, hoy sé que también encuentras ahí la única solución, porque no sabes qué más puedes hacer para sobrevivir al dolor. Y esa, es la manera que encuentras y que, Finalmente, con apoyo, ayuda y tiempo, te conducirá a un lugar mejor🙏🏻