03/09/2024
El ejercicio físico es una herramienta poderosa en la gestión del dolor. Al mantenernos activos, estimulamos la liberación de endorfinas, nuestras "hormonas de la felicidad", que actúan como analgésicos naturales. Además, el movimiento adecuado mejora la circulación, lo que ayuda a reducir la inflamación y la rigidez, factores clave en la sensación de dolor.
A través de ejercicios específicos, fortalecemos los músculos que soportan las articulaciones y mejoramos la flexibilidad, disminuyendo la presión sobre las áreas doloridas. Es esencial trabajar con un fisioterapeuta para diseñar un plan de ejercicio adaptado a tus necesidades, garantizando que el movimiento sea seguro y efectivo para aliviar el dolor.
¡𝐑𝐞𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐚, 𝐦𝐨𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐥𝐢𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐜𝐥𝐚𝐯𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫!