18/02/2026
Cuando entras al bosque como si entraras a un templo sagrado, con veneración, respeto y curiosidad, algo cambia para siempre.
Dejas de ser algo ajeno y pasas a pertenecer. Y esa sensación es indescriptible. Porque no es nueva, es un recuerdo de lo que siempre fue.
VERDAD, MEMORIA Y ASOMBRO se abren a tu paso, algo muy antiguo que tiene una gran belleza.
Cuando entras a tu bosque interior con la misma actitud, el efecto es el mismo. Buscando una verdad que sólo tú conoces, buscando unir todo lo que un día se separó. Ese hilo invisible que lo une todo y le da sentido a todo.
¿Qué diferencia hay entre un bosque en la naturaleza y tu bosque interno?
Ninguna.
Ambos son sistemas vivos que funcionan bajo unos principios naturales que cuidan la vida por encima de todo.
Entrar con curiosidad, te abre las puertas al asombro. Y ahí nace todo. El asombro a todo lo que queda por aprender, la curiosidad por saber qué tienes que hacer para ser cada día mejor persona, más completa, más tú.
Si hay un dragón que te visita por las noches y lleva contigo toda la vida, entra al bosque, ve a su encuentro, quédate con él y termina por abrazarlo. Cuando salgas del bosque junto a él, ya no serás la
misma. La sensación de vacío habrá acabado.
Ya sabes que entrar al bosque a buscar al dragón no es fácil. Muchas veces no es cuestión ni de determinación,se trata más bien de decirle a tu cuerpo que puede sentirse seguro,que nada malo va a pasar. Es sentir la sensación sentida de que ese miedo voraz es la puerta definitiva hacia tu libertad.
La sensación sentida con todo tu cuerpo,no la sensación evitada,anestesiada o camuflada; la sensación real,viva y descarnada. Ahí está el tesoro.
Cuando conquistas eso,todo lo demás se abre. TODO.