18/04/2024
Las cicatrices de cesárea, episiotomía, apendicitis, fístulas o cualquier intervención cercana al área visceral (e incluso a distancia) tienen una importancia fundamental en suelo pélvico.
Movimiento: Las cicatrices pueden restringir el movimiento al contraer el tejido, dificultando la movilidad normal. La fisioterapia emplea técnicas de estiramiento y ejercicios para mejorar la flexibilidad y abordar estas limitaciones.
Dolor: Las cicatrices pueden causar dolor al tacto. La fisioterapia ofrece opciones como masajes y aplicaciones de calor o frío para aliviar estas molestias.
Prevención adherencias: Las cicatrices pueden crear adherencias que limitan el movimiento y causan molestias, incluso en el sistema gastrointestinal. La fisioterapia usa técnicas para prevenir o romper estas adherencias, mejorando así la función y la comodidad del paciente.
Rehabilitación postquirúrgica: Después de la cirugía, las cicatrices pueden necesitar rehabilitación para mejorar la función de los tejidos y reducir complicaciones. La fisioterapia ayuda a restaurar la función normal, mejorar la movilidad y fuerza, y minimizar problemas como la contractura o pérdida de sensibilidad.
Mejora apariencia estética:Además de mejorar la función, la fisioterapia también puede suavizar y aplanar cicatrices, y minimizar la aparición de cicatrices hipertróficas o queloides mediante técnicas de masaje y movilización tisular, y el uso de agentes tópicos o vendajes especiales para una cicatrización adecuada.