07/03/2026
Muchos padres están persiguiendo el objetivo equivocado en la alimentación infantil.
Creen que el éxito es que su hijo **coma de todo**.
Pero en la vida real eso casi nunca pasa.
A todos —niños y adultos— hay alimentos que simplemente no nos gustan.
Hoy en mi casa pasó algo muy normal:
Felipe no quiso los camarones.
Valeria no quiso el wonton.
Mariella no quiso las arvejas.
Así que hicieron intercambios entre ellos y todos terminaron felices comiendo.
Y esto es importante entenderlo 👇
Una alimentación saludable **no significa que a tu hijo le guste todo.**
Significa que puede **convivir con los alimentos**.
Que pueda:
• comer de todos los grupos de alimentos
• probar cosas nuevas (aunque no siempre le gusten)
• tener alimentos diferentes en su plato sin angustiarse
• decir “no me gusta” sin que la mesa se vuelva una batalla
A esto yo le llamo **alimentación funcional**.
El problema no es que un niño tenga preferencias.
El problema es cuando:
• cada vez acepta menos alimentos
• rechaza automáticamente lo nuevo
• la comida se vuelve una pelea diaria
Ahí ya no hablamos de preferencias.
Ahí hablamos de **selectividad alimentaria**.
Y mientras antes se trabaja, más fácil es ampliar la variedad de alimentos.
Ahora tengo curiosidad:
¿Tu hijo puede tener alimentos nuevos en el plato aunque no siempre los coma?
Te leo en comentarios 👇