12/03/2026
En el marco del Día Mundial del Riñón, quienes trabajamos en nutrición clínica renal recordamos que el riñón no solo es un órgano de filtración, sino un regulador esencial del equilibrio metabólico, hidroelectrolítico y ácido-base del organismo. Cuando su función se deteriora, la nutrición deja de ser un complemento y se convierte en una intervención terapéutica central.
Desde la perspectiva del nutricionista clínico especializado en enfermedad renal, esta fecha es una oportunidad para reiterar un principio fundamental: la nutrición adecuada puede modificar el curso de la enfermedad renal. Una evaluación nutricional rigurosa, la individualización del aporte de proteínas, el control de sodio, potasio y fósforo, así como la prevención de la desnutrición asociada a enfermedad renal, son estrategias que impactan directamente en la calidad de vida y el pronóstico del paciente.
La enfermedad renal crónica es silenciosa y progresiva. Por ello, la detección temprana, la educación nutricional y el trabajo interdisciplinario entre médicos, nutricionistas, enfermería y otros profesionales de la salud son pilares para retrasar su progresión y reducir complicaciones.
Hoy, más que una conmemoración, es un llamado a fortalecer la ciencia de la nutrición renal, a promover estilos de vida protectores para el riñón y a reconocer que detrás de cada diagnóstico hay una persona cuya vida puede transformarse cuando la nutrición clínica se aplica con precisión, conocimiento y compromiso.
Cuidar el riñón también es cuidar la nutrición.
Y en esa misión, la nutrición clínica tiene un papel decisivo. 🩺🥗
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ATENTAMENTE TU NUTRICIONISTA