18/11/2025
🔥 Pensé en rendirme… hasta que entendí que no podía fallarme a mí misma ni a quienes me miraban desde abajo: mis hijos.
Cuando me gradué, nadie vio la tormenta que había detrás de esa sonrisa.
Había noches en las que lloraba pensando que no lo lograría, días en los que el cansancio me ganaba, momentos en los que la duda pesaba más que el sueño.
Pero también estaba esa pequeña voz —esa que todos tenemos— que susurraba:
“Sigue. Un día esto será tu orgullo… y su ejemplo.”
Y así fue.
El día que tomé mi título, entendí que no era solo mío.
Era de mis hijos, que aprendieron conmigo que las cosas grandes nunca son fáciles.
Era de la versión de mí que se cayó mil veces y siempre se levantó una más.
Era de todas las metas que un día parecieron imposibles.
Hoy sé que no solo me gradué de una carrera…
me gradué de mis miedos.
👉 ¿Qué sueño estás persiguiendo tú, incluso con miedo?
Cuéntamelo y déjame acompañarte en ese camino.