22/12/2025
Cuando pienso en 2025, pienso en abrir los ojos. En tener que confrontar realidades dolorosas, tomar decisiones extremadamente difíciles, habitar mi soledad como nunca antes lo he hecho. Pienso en lo efímero que es todo, en que nunca sabes si lo que estás viviendo hoy será para siempre, o solo una memoria más a la que cueste voltear a mirar.
Pienso en lo frágil que es la vida, y en cómo solo con cierta madurez podemos aceptar y entender los golpes que nos da, las inconveniencias que aparecen, lo que significa ser humano hoy en día.
Un año en el que he estado lo más alejada posible de todo y de todos, lo cual es completamente ajeno a quién era yo hace un par de años. Pienso en que la angustia que me embargaba pasó a ser un vacío que busqué llenar de cualquier forma, para finalmente asentarse en mí como una forma de existir, una en la que las expectativas y lo de afuera es solo un ruido, un insecto que pasa y me molesta, pero ya no se queda dando vueltas.
Pienso en que, como con la mayoría de temporadas de mi vida, no tengo idea de cómo lo he hecho. Solo soy consciente de haber vivido en la contradicción de tener que ser alguien hacia afuera, cuando por dentro poco me hacía sentido o me parecía lógico.
Paradójicamente cuanto más auténtica me sentía, menos podía seguir complaciendo a otros. Más incomodaba, más molestaba. El precio de la autenticidad es dejar de cumplir los roles por los que todos te conocen, y ver las consecuencias fue devastador.
Pero pienso también en lo agradecida que estoy de poder habitar espacios donde sentirme plenamente yo. Gratitud por tener vínculos tan hermosos que se me hace difícil poner en palabras el amor que despiertan en mí. Gracias porque me hacen sentir suficiente, completa, viva. No hay mayor regalo que ese.
Aún no está muy claro qué cambió para mí, pero sé que no me siento la misma persona. Espero que este nuevo año me acompañes a poner en palabras, juntos, todo lo que tanto tememos decir.
Gracias gracias gracias por simplemente estar aquí 🤍💐