16/01/2026
Ni un principio ni un final
Para finalizar el año escribí un poco acerca de todo lo que hemos compartido en el 2025, artículos llenos de reflexión y sobre todo de gratitud para la Revista Latin-a que nos permite expresarnos y compartir lo que sabemos.
El año pasado nos enfocamos mucho en cómo manejar el estrés aprendiendo a ejercitar el nervio vago, haciendo referencia varias veces a la hormona del estrés que es el cortisol y, como poder controlarlo mediante la respiración e imaginándonos a nuestra persona favorita como un auxiliar para poder recuperar nuestra estabilidad en ese momento.
Hablamos de la neuroplasticidad del cerebro, de la ventana de tolerancia, así como de los “hábitos atómicos” y sobre todo de cómo hacer que nuestra endorfina y oxitocina estén más presentes.
El fin de año no es un final ni un principio, sino un seguir adelante con toda la sabiduría que la experiencia adquirida puede infundirnos.
Hoy mi regalo es un pequeño resumen de uno de los artículos que más me ha gustado.
Actitudes saludables en la práctica de la atención plena (mindfulness).
Mindfulness es una forma saludable, consciente y amorosa de aproximarse a la experiencia, cualquiera que esta sea, más que crear una experiencia en particular. Y como diría Allan Wallace “No vemos el mundo como es, vemos al mundo como somos”.
Así algunos de los regalos que pueden aportar las prácticas de mindfulness, son el cultivo de un conjunto de actitudes sumamente saludables hacia cualquiera que sea nuestra experiencia.
1. Mente de principiante se refiere a relacionarte con tus experiencias como si fuera la primera vez que las vives. Libre de juicios, expectativas, de la predisposición de “eso ya lo conozco”, el aburrimiento, la resistencia y la arrogancia.
2. Aceptación. Una de las experiencias más saludables es darte cuenta de la experiencia que está presente sin reprimirla, sin querer quitarla, no enjuiciar o enjuiciarte, más bien reconociendo que es perfectamente humano y natural que esté presente.
3. No juzgar. Esta actitud se refiere a tratar con imparcialidad las experiencias que surgen y cambian momento a momento.
4. Paciencia. Esta actitud se refiere a desarrollar el tipo de sabiduría que te permitirá reconocer que las cosas tienen su propio ritmo para florecer. Todo tiene su tiempo.
5. Confianza. Confianza en la práctica y sus frutos, confianza en la propia experiencia, confianza en la inspiración de los que nos rodean y por último confianza en la propia experiencia.
6. No luchar. Esta es tal vez la actitud más paradójica de esta aproximación a mindfulness, ya que, si bien es un hecho, que practicar requiere compromiso, determinación y esfuerzo, este es un esfuerzo “gozoso”, no una lucha por relajarnos o por ser mejores, ya que eso solo aumentaría el aferramiento a las expectativas y provocaría más frustración.
Irma Arauz