21/04/2026
Una cirujana me dijo: “Todavía no decido si lo dejo.”
Le pregunté: ¿Cuánto llevas sin decidir?
“Cuatro años.”
Le dije: ya decidiste.
Llevas 4 años votando por quedarte. Todos los días.
Cada mañana que no haces la maleta, votas por quedarte. Cada noche que no mandas el mensaje, votas por quedarte. Cada “mañana lo hablo” que se vuelve el mes, que se vuelve el año… es un voto.
No estás indecisa. Estás eligiendo. Solo que no quieres cargar con el nombre de tu elección.
Porque si lo nombras, tienes que hacerte cargo. Y mientras no lo nombras, te puedes contar el cuento de que todavía estás pensando.
Pero el cuerpo ya sabe. La ansiedad ya sabe. Tu mejor amiga ya sabe. La única que se está haciendo tonta eres tú.
Soltar no empieza el día que te vas. Empieza el día que dejas de decirte “no he decidido” y te dices la verdad:
“Llevo 4 años eligiendo quedarme. Y ya no quiero seguir eligiendo eso.”
Ese es el primer voto distinto.
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