23/05/2025
Manuel salió de casa con un plan claro:
solo dos cervezas.
Había quedado con sus amigos después del trabajo, pero al día siguiente tenía una reunión importante.
Así que lo tenía bajo control.
Pero después de la segunda cerveza, alguien pidió una ronda más.
"Bueno, una más no hace daño".
Luego alguien sugirió cambiar de bar.
"Venga, solo una copa más y nos vamos".
Después llegó el chupito "de cortesía".
Cuando Manuel se quiso dar cuenta, eran las tres de la mañana y estaba tambaleándose en la acera, llamando a un taxi porque su coche se había quedado en el parking.
Al día siguiente, con la resaca machacándole el cráneo, se hizo la misma pregunta de siempre:
¿Por qué no fui capaz de parar?
Y la respuesta está en su propio cerebro.
El alcohol apaga tu "centro de control"
En la parte frontal de tu cerebro está la corteza prefrontal, la zona encargada de la toma de decisiones, el autocontrol y la planificación.
Es la parte que te permite decir:
"No, ya he bebido suficiente."
"Mañana tengo que madrugar, mejor me voy a casa."
"Si sigo bebiendo, me arrepentiré después."
El problema es que el alcohol suprime la actividad de la corteza prefrontal.
Y cuando esa zona del cerebro se apaga, tu capacidad de control se desploma.
Así que lo que al principio era una decisión racional ("solo dos cervezas") se convierte en un desenfoque total.
Y por eso, después de la segunda copa, la tercera parece una buena idea.
Y después de la tercera, la cuarta ya da igual.
Y así, el alcohol te empuja a seguir bebiendo, porque ha desactivado precisamente la parte de tu cerebro que podría haber dicho "basta".
El alcohol está diseñado para que pidas otra copa
Mucha gente cree que la adicción es algo que solo les pasa a unos pocos.
Pero el alcohol no es solo una bebida: es un producto diseñado para que sigas consumiéndolo.
Libera dopamina, dándote un golpe de placer inmediato que hace que quieras más.
Desinhibe tu juicio, haciendo que tomes peores decisiones.
Afecta tu memoria a corto plazo, así que olvidas lo mal que te sentiste la última vez que te pasaste de copas.
Te deshidrata, lo que hace que sientas más sed… y termines bebiendo aún más.
¿Te has preguntado por qué casi nadie se toma solo una copa y se va?
Porque el alcohol no está hecho para eso.
Está hecho para engancharte a la siguiente.
No es falta de fuerza de voluntad, es neuroquímica
Si alguna vez te has sentido culpable por haber bebido más de lo que planeabas, deja de culparte.
No es que te falte disciplina.
No es que seas débil.
Es que el alcohol literalmente sabotea tu capacidad de tomar buenas decisiones.
Y por eso el único control real sobre el alcohol… es no beberlo.
Si supieras hasta qué punto el alcohol manipula tu cerebro para que sigas bebiendo sin darte cuenta, lo pensarías dos veces antes de volver a caer en la misma trampa.
Aquí tienes la verdad que nadie te ha contado. Léela y decide por ti mismo.
Libro que te quitará las ganas de volver a beber alcohol
Un abrazo,
Luismi
PD: En el capítulo 9 de ese libro se dan una serie de consejos que yo nunca daría a una persona con alcoholismo.
**Información recuperada de Luis Miguel Real.