14/12/2025
El aleteo es una de las estereotipias más frecuentes en la primera infancia.
Muchos padres lo ven y piensan inmediatamente en un diagnóstico.
Otros lo minimizan.
Pero lo más importante es entender que una estereotipia nunca es un diagnóstico en sí misma.
Las estereotipias son un signo.
Una señal del sistema nervioso.
Un lenguaje del cuerpo.
Y cuando aparece —ya sea aleteo, giro, balanceo o cualquier movimiento repetitivo—, lo correcto es preguntarnos qué está expresando ese niño a nivel orgánico.
Porque detrás de una estereotipia puede haber muchas cosas:
🩵 inmadurez del sistema nervioso,
🩵 sobrecarga sensorial,
🩵 dificultades en la modulación del movimiento,
🩵 alteraciones en el sueño,
🩵 respuestas a estrés,
🩵 procesos metabólicos,
🩵 cuestiones auditivas o vestibulares,
🩵 o incluso algo tan simple (pero tan importante) como un retraso madurativo.
La conducta es la manifestación visible.
La causa, en cambio, muchas veces no se ve.
Por eso no hay que apresurarse a poner etiquetas, pero tampoco hay que quedarse tranquilos pensando que “ya se le va a pasar”.
Los signos del sistema nervioso son valiosos: nos están mostrando el camino.
👉🏻 Cuando un niño aletea, lo fundamental es consultar.
No para obtener un rótulo rápido, sino para obtener una evaluación real, profunda y ordenada.
Para que alguien formado pueda mirar la historia clínica, el desarrollo, el entorno, el sueño, la nutrición… y entender qué hay detrás de esa estereotipia.
Cada niño merece un diagnóstico correcto.
No uno observacional.
No uno basado en un video o en una impresión rápida.
Uno de verdad, que responda a la pregunta más importante:
¿Por qué?
Porque cuando entendemos la causa, también cambia el camino.
El abordaje, el tratamiento y el futuro.