07/03/2026
¿Y si el problema no fuera el estrés en sí, sino cómo lo interpretamos?
Durante años lo hemos comunicado como algo que hay que “reducir” o “eliminar”. Sin embargo, la evidencia actual diferencia entre estrés evaluado como desafío y estrés evaluado como amenaza. Cuando la persona percibe recursos suficientes y cierto control, la activación puede asociarse a mayor concentración, compromiso y rendimiento (Chen et al., 2024; Pluut et al., 2022). En este escenario hablamos de activación adaptativa.
El punto crítico no es la intensidad, sino la evaluación cognitiva y la capacidad de recuperación posterior. Cuando la demanda se percibe como incontrolable o excede los recursos disponibles, la activación se transforma en sobrecarga sostenida, aumentando desgaste fisiológico y malestar psicológico (Awada et al., 2024).
Resignificar el estrés no implica romantizar la sobreexigencia ni invisibilizar el sufrimiento. Implica intervenir clínicamente en la percepción de amenaza, fortalecer recursos internos y externos, y trabajar la recuperación como parte del proceso. Desde esta perspectiva, el estrés puede convertirse en información y energía movilizadora, no solo en síntoma.
En consulta, ¿cómo abordas el estrés? Te leemos.
Referencias
Awada, M., et al. (2024). Stress appraisal in the workplace and its associations with well-being. PLOS ONE.
Chen, Q., et al. (2024). The challenge–hindrance–threat appraisal framework: Advancing stress theory. Behavioral Sciences, 14(9), 734.
Pluut, H., Ilies, R., Curşeu, P. L., & Liu, Y. (2022). Development and validation of a short measure of emotional, physical, and behavioral markers of eustress and distress. PLOS ONE, 17(3), e0264518.