02/09/2025
“Mi madre siempre hablaba mal de mi padre, pero nunca lo dejaba” esconden una realidad dolorosa: crecer viendo cómo los adultos a tu alrededor se quedaban en relaciones que dolían, pero no soltaban.
Y sin querer, muchos hijos terminan atrapados en esas mismas dinámicas:
Repitiendo relaciones donde hay más queja que amor.
Sintiendo culpa por querer algo distinto.
O creyendo que el amor se basa en aguantar, no en elegir con libertad.
Sanar no es culpar a mamá por quedarse, ni a papá por sus errores.
Sanar es mirar esa historia con respeto, entender que hicieron lo que pudieron con sus miedos, sus creencias y sus limitaciones.