22/01/2026
La inmigración, mirada desde las constelaciones familiares
Cuando inmigramos a otro país, sea cual sea la razón, lo hacemos llenos de esperanza: expectativas de cambio, de mejora, de cubrir una necesidad.
Al inicio todo parece posible… pero con el paso de los días, a veces las cosas no suceden como imaginábamos.
Comenzamos a extrañar.
Nada fluye.
Todo se vuelve más difícil.
¿Por qué pasa esto?
Desde la mirada de las constelaciones familiares, al emigrar se produce un movimiento profundo en el sistema. Sin darnos cuenta, podemos romper un orden: dejamos atrás un país, una cultura, una familia, una historia… y si no los llevamos en el corazón, quedan excluidos. Esa exclusión se manifiesta como vacío, desarraigo, culpa o falta de fuerza para avanzar.
Por eso, cuando inmigramos a otro país, es importante hacerlo de manera consciente.
Esto implica:
• Agradecer con amor todo lo que el país de origen nos dio: la vida, las enseñanzas, las habilidades para trabajar, la cultura y la familia que dejamos.
• Darle un lugar en nuestro corazón, reconociendo que gracias a ese país hoy estamos aquí.
• Luego, mirar al nuevo país con respeto y humildad, agradeciendo que nos reciba y nos dé un espacio para crecer.
• Ponernos a su servicio, ofreciendo nuestras capacidades y comprometiéndonos a cumplir lo que nos corresponde.
Cuando honramos el orden —pertenencia, jerarquía y equilibrio entre dar y recibir— algo se acomoda dentro de nosotros.
Y cuando los países se ordenan en el corazón, la vida también empieza a ordenarse.
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Ejercicio sistémico para integrar la inmigración
Busca un lugar tranquilo. Respira profundo varias veces y conecta con tu cuerpo.
1. Visualiza tu país de origen frente a ti.
Míralo tal como es, con todo lo que te dio y también con lo que no pudo darte.
Desde el corazón, repite en voz alta o en silencio:
“Gracias por la vida. Gracias por todo lo que me diste.
Tomo todo tal como fue y te llevo en mi corazón.”
2. Visualiza a tu familia y a las personas que dejaste.
Inclúyelos a todos, sin excepción.
Diles internamente:
“Ustedes pertenecen. Los llevo conmigo.
Su lugar está a salvo en mi corazón.”
3. Ahora mira al nuevo país.
Reconócelo como más grande que tú, como un sistema que te recibe.
Dile:
“Gracias por abrirme un espacio.
Si me tomas, yo te respeto.
Pongo mis habilidades y mi trabajo al servicio de este país
y hago mi parte para el bien.”
4. Siente tu cuerpo.
Observa si algo se relaja, si la respiración cambia, si aparece más fuerza en las piernas o en el pecho.
Permite que ambos países tengan un lugar dentro de ti, cada uno en su tiempo y su orden.
Haz este ejercicio varias veces, especialmente cuando te sientas desorientada, con nostalgia o bloqueada.
El sistema escucha cuando el corazón asiente. ✨
Te apoyo en el proceso
Teresita Garza
Consteladora Familiar
(945) 270 2586 en US
81828729762 en Mexico
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