21/02/2026
El problema no es tu cuerpo. Es lo que te hicieron creer sobre él.
Te hicieron pensar que comer menos era la solución. Que vivir con hambre era “compromiso” y que si no lo hacías era “falta de disciplina”
Pero nadie te habló del miedo a comer. Nadie te dijo que las dietas restrictivas pueden romper algo más que el equilibrio físico: pueden romper la confianza en tu propio cuerpo.
Y entonces, comer deja de ser un acto natural…
y se convierte en una preocupación constante.
Pero no tiene que ser así.
El verdadero cambio no se construye desde el castigo, sino desde el respeto. Desde el acompañamiento.
Porque la meta no es luchar contra tu cuerpo,
es volver a estar en paz con él. 🥭👩🏽⚕️