23/02/2026
Un estudio muy interesante observó que un músculo pequeño y olvidado (el sóleo, en la parte baja de la pantorrilla) puede aumentar su metabolismo oxidativo durante horas sin fatigarse cuando se activa de forma específica, incluso en personas no entrenadas. Lo llamativo no es solo eso, sino que al hacerlo mejoró de forma notable el control de la glucosa y los triglicéridos en sangre después de comer (Hamilton et al 2022)
Pasamos muchas horas sentados con los músculos prácticamente inactivos, y en ese contexto el metabolismo cae a mínimos aunque tengas mucha masa muscular. Activar de forma continua pequeñas cantidades de tejido muscular muy oxidativo puede tener efectos sistémicos relevantes, incluso sin un gasto energético enorme.
Esto no significa que mover el pie sentado sustituya al entrenamiento de fuerza o al cardio, ni que exista un “hack” metabólico milagroso, significa que si eres de los que entrenas pero apenas haces actividad física o tu numero de pasos diarios es bajo, estrategias como los “snacks de ejercicio” o simplemente mover las pantorrillas mientras estás sentado pueden tener efectos metabólicos importantes incluso sin un gran gasto energético. La diferencia no es trivial.
No se trata de obsesionarse con moverse cada cinco minutos ni de convertir la vida en un entrenamiento continuo, pero son pequeños trucos que tienen un impacto real en la salud.