26/02/2026
En marzo se estrenará un cortometraje animado que aborda una experiencia profundamente invisibilizada: la pérdida gestacional avanzada.
Más allá de las lecturas políticas que puedan surgir, hay algo que como psicóloga me parece importante subrayar: el duelo perinatal existe, duele y muchas veces no tiene espacio social para nombrarse.
Cuando una historia muestra a una pareja atravesando esa pérdida sin diálogos, solo con imágenes, también nos recuerda algo clínicamente relevante: hay dolores que no tienen palabras inmediatas.
En consulta, muchas personas que han vivido una pérdida durante el embarazo cargan con frases como:
“todavía no era un bebé”
“eres joven, tendrás otro”
“mejor ahora que después”
Y esas frases, lejos de aliviar, minimizan.
No se trata de convertir el dolor en bandera ideológica.
Se trata de reconocer que el vínculo emocional puede existir incluso antes del nacimiento.
Y cuando se rompe, el duelo es real.
Nombrarlo no politiza.
Validarlo no impone.
Acompañarlo es un acto de salud mental.
Más allá de cualquier interpretación externa, lo relevante aquí es el duelo.
La pérdida durante el embarazo es una experiencia real, profunda y muchas veces silenciada.
En consulta vemos cómo ese dolor queda invalidado socialmente, como si no hubiera derecho a nombrarlo.
Y sí lo hay.
El vínculo emocional puede existir antes del nacimiento.
Cuando se rompe, el duelo también existe.