08/07/2025
Como neurodivergentes, es común que seamos demasiado exigentes con nosotros mismos, sin embargo siempre es bueno tomarnos un respiro y detenernos a ser compasivos y analizar que estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos.
Nuestro cerebro funciona distinto al resto y no hay nada de malo en eso. Tiene muuuuuchos retos, sí, pero por eso mismo, en lugar de reprocharte (o después de), date un espacio para APLAUDIRTE el hecho de que estás intentandolo a pesar de todo.
Varias veces me he atrapado a mí misma cayendo en un bucle (que parece interminable) de reproche hacia mi persona por equivocarme, distraerme, olvidar las cosas, etc. Me quejo una y otra vez de cómo soy, pero se me olvida que yo no elegí tener éste diagnóstico. Sin embargo, a pesar de que no lo elegí, lo acepté, lo abracé (o sigo intentándolo) e hice mi parte para poder encontrar bienestar en medio del caos. Claro que habrá momentos difíciles, peeeero un mal rato no define el resto del día y mucho menos de la vida. Siempre se puede volver a intentar.
Si tú cómo yo, has sido demasiado exigente contigo mismo, te dejo estos recordatorios amistosos por si hoy necesitas leerlos. Me inspiré en un post de Psicóloga Nathalia Molina y te los anoté en un Nokia indestructible para que vuelvas a ellos cada vez que lo requieras, jeje.
No estás sólo. 🩷