13/02/2026
Hay algo que como sociedad seguimos normalizando, y eso también es violenci@.
Cuando una niña, niño o adolescente es @d@, muchas veces no se le nombra como .
Se le dice “relación”, “noviazgo”, “ella quiso”, “ya está grande”.
No.
Un menor de edad no puede consentir en condiciones de desigualdad de poder.
Eso es violenci@.
Lo más grave no es solo el .
Es el silencio que lo rodea.
Cuando no se denuncia, cuando la familia decide “mejor no meterse en problemas”, cuando la comunidad protege al agresor para no “arruinarle la vida”, lo que realmente se está haciendo es encubrirlo.
Y cada agresor que no enfrenta consecuencias aprende algo muy claro:
puede volver a hacerlo.
El sexn@l infantil no ocurre porque “el menor lo provocó”, ni porque “así son los hombres”.
Ocurre porque hay una cultura que minimiza, justifica y protege al agresor.
Mientras no haya denunci@, mientras no haya consecuencias, la violenci@ continúa.
Y no es exageración: la impunidad es el mejor aliado del agresor.
Proteger a las niñas, niños y adolescentes no es exagerar.
Es romper el silencio.
Hablar incomoda.
Denunciar incomoda.
Pero callar perpetúa.
Las v¡ct¡m@s no deben cargar con la culpa ni con la vergüenza.
La responsabilidad siempre es del agresor.