17/12/2025
"Relación entre los problemas de aprendizaje y la depresión en niños de educación escolar"
Los problemas de aprendizaje en niños de educación escolar pueden estar estrechamente relacionados con la aparición de síntomas depresivos, especialmente cuando dichas dificultades no son detectadas ni atendidas oportunamente.
Durante estos primeros años escolares, los niños están en una etapa clave de formación académica y emocional. El aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas es fundamental, y cuando un niño presenta dificultades en estas áreas, puede experimentar frustración constante, sensación de fracaso, y comparaciones negativas con sus compañeros.
Estas experiencias repetidas pueden afectar directamente su autoestima y autoconcepto, haciendo que el niño se perciba como “incapaz” o “menos inteligente”. Con el tiempo, esta percepción negativa puede manifestarse en emociones de tristeza, desmotivación, ansiedad o aislamiento, que son señales tempranas de depresión infantil.
Además, los niños con problemas de aprendizaje suelen recibir retroalimentación negativa, correcciones constantes o incluso burlas por parte de compañeros, lo cual refuerza sentimientos de rechazo y baja valía personal. La presión escolar y las expectativas familiares también pueden aumentar el malestar emocional, especialmente si el niño no logra cumplir con los estándares académicos esperados para su grado.
Es importante destacar que los problemas de aprendizaje no causan depresión de forma directa, pero sí actúan como un factor de riesgo cuando se combinan con otros elementos como la falta de apoyo escolar, escasa comprensión por parte de adultos, dificultades en el manejo emocional o ambientes escolares poco inclusivos.
Por ello, la detección temprana, el apoyo del terapeuta en Comunicación Humana, la intervención emocional de ser ya necesario y un ambiente escolar comprensivo son fundamentales para prevenir que las dificultades académicas deriven en problemas emocionales más graves, como la depresión.
Diversos autores señalan que las dificultades escolares pueden afectar el bienestar emocional infantil.
Vygotsky (1979) destaca que el aprendizaje ocurre en interacción social; cuando el niño no logra responder a las demandas escolares, puede experimentar frustración y desmotivación.
Bandura (1997) explica que las experiencias repetidas de fracaso influyen negativamente en la autoeficacia, es decir, en la creencia del niño sobre su capacidad para aprender.
Harter (1999) señala que el bajo rendimiento académico sostenido afecta el autoconcepto y la autoestima en la infancia.
DSM-5 (APA, 2014) reconoce que en niños la depresión puede manifestarse como irritabilidad, tristeza persistente, desinterés escolar y aislamiento.
Por ello, los problemas de aprendizaje no causan depresión por sí solos, pero pueden convertirse en un factor de riesgo cuando no existe apoyo emocional y educativo adecuado.
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