10/01/2026
Los bebés de la pandemia cumplen seis años este año.
Seis años… y todavía cuesta creerlo.
Aún recuerdo aquel parto con cubrebocas, el miedo apretando el pecho y la sensación de estar entrando a lo desconocido. El mundo estaba detenido, silencioso, lleno de incertidumbre. Nadie tenía respuestas claras, solo preguntas y temores. Y aun así, ahí estábamos, trayendo vida en medio del caos.
Judá llegó antes de tiempo.
Con apenas 32 semanas, pequeño, frágil, pero inmensamente valiente.
Pasó meses en la UCIN, luchando rodeado de máquinas, cables y alarmas que nunca se olvidan. Cada día era una batalla. Cada respiración, una victoria. Yo aprendí a ser fuerte ahí, frente a una incubadora, amando con miedo y esperanza al mismo tiempo.
No hubo visitas.
No hubo abrazos compartidos.
No hubo celebraciones como las que siempre imaginé.
Solo nosotros, la distancia, el aislamiento y un amor tan grande que tenía que sostenernos a todos. Todo se sentía irreal, como si viviéramos dentro de un sueño extraño y pesado del que algún día despertaríamos.
Y el tiempo pasó… sin pedir permiso.
Hoy, años después, esos bebés que llegaron en silencio, en plena pandemia, ahora corren, ríen, juegan y llenan los espacios de ruido y vida. Judá ya no está rodeado de máquinas, pero sigue siendo un guerrero. Cinco años después, seguimos luchando… ahora de otra manera, acompañando un diagnóstico de autismo que nos ha enseñado nuevas formas de amar, entender y resistir.
No ha sido fácil.
Nunca lo fue.
Pero aquí estamos.
Sobrevivimos a una etapa que nadie esperaba vivir.
Resistimos la soledad, el miedo, la incertidumbre.
Y nuestros bebés lo hicieron con nosotros.
Judá fue luz en medio del encierro.
Esperanza en un mundo que parecía detenerse.
Fuerza en un cuerpo pequeño que nunca se rindió.
Y ahora, al verlo crecer, aprender y luchar a su manera, el corazón se me llena y se me rompe un poco al mismo tiempo. Porque no entiendo en qué momento pasó todo tan rápido.
¿Dónde se fue el tiempo?
¿En qué instante ese bebé diminuto se volvió este niño fuerte?
El mundo siguió girando.
Nosotros seguimos caminando.
Y esa historia la suya, la nuestra quedó marcada para siempre en el alma.
Mi Corazón es Azúl 💙