09/04/2025
El terapeuta de mi terapeuta
Dar terapia sin duda, es una de las cosas que más disfruto en la vida, es un arte poder trasformar vidas. Ya son muchos años que he tenido el privilegio de presenciar cambios profundos en aquellos que se atreven a enfrentar sus sombras. Sin embargo, para que esto suceda, es fundamental que exista una conexión genuina entre el terapeuta y su paciente.
Pero ¿Qué hay detrás de la figura del terapeuta?, ¿Qué lo hace capaz de acompañar a otros en su camino hacia la sanación?. La respuesta parece simple, no obstante no lo es tanto. Es el propio trabajo personal lo que le otorga la posibilidad al terapeuta de de estar presente ante otros. Con esto me refiero a la importancia del propio trabajo terapéutico, el cual permite al terapeuta cambiar los papeles y sentarse en el sillón de enfrente.
Acudir a terapia es pues, un ejercicio de vulnerabilidad, que nos recuerda que, como terapeutas también somos humanos, sentimos, miedos, resistencias, emociones, etc.
Te comparto que justamente ayer tuve la oportunidad de visitar a mi terapeuta, al salir de mi consultorio recibí el abrazo de despedida tras finalizar la sesión, llevándome más preguntas que respuestas, gratitud con todos aquellos que me han acompañado en momentos de inquietud; pero sobre todo un enorme jubilo de sentirme así, así tan vulnerable como cualquier otro ser.
De pronto en silencio y en silencio en la comodidad de un nuevo sillón vi muchas de las limitaciones impuestas por mí, debilidades, inseguridades. Quizá con esto la vida quería recordarme que como terapeutas, no estamos por encima de nuestros pacientes, que somos humanos, luchando con nuestros propios dragones y es precisamente esta vulnerabilidad que nos permite contactar con nuestros pacientes de manera genuina.
No tengamos miedo de sentarnos en el sillón de enfrente, acudamos a terapia porque es en este lugar donde habita la verdadera conexión y el crecimiento personal.
Abre el corazón, sueña en grande y mantente en movimiento.
Murguía Zuly