15/11/2025
👾 FRANKENSTEIN
de Guillermo del Toro
En la película, la criatura no nace siendo un monstruo.
Nace noble. Nace sensible. Nace buena.
Lo que lo transforma… es el mundo.
Los gritos.
El rechazo.
La soledad.
El miedo.
La falta de guía.
Todo eso va moldeando su forma de sobrevivir.
Y entonces entendemos algo profundo:
nadie se convierte en “monstruo” por naturaleza; se forma con las heridas que recibe.
👶Con nuestros hijos pasa lo mismo.
Ellos llegan a la vida con un corazón tierno, curioso y dispuesto a amar.
Son como esa criatura al inicio: transparentes, nobles, sin maldad.
Y somos nosotros, su entorno, quienes vamos esculpiendo su mundo interno.
Un grito puede convertirse en una defensa.
Un golpe, en miedo.
Un rechazo, en inseguridad.
Una falta de acompañamiento, en enojo.
Una palabra amorosa, en confianza.
Un abrazo, en fortaleza.
Un límite firme y respetuoso, en seguridad emocional.
💛 Lo que damos, lo siembra en ellos.
Lo que sembramos, lo cosechan en su carácter.
Como padres, tenemos el privilegio —y la responsabilidad— de construir desde el amor lo que el mundo podría destruir desde el miedo.
🧠Recordemos esto siempre:
Nuestros hijos no nacen “difíciles”. Solo se están adaptando a lo que viven.
Y lo que viven con nosotros los transforma.
Que seamos el lugar seguro.
El abrazo que calma.
La voz que enseña.
El límite que guía.
El amor que sostiene.
Porque a diferencia de la historia de Frankenstein…
aquí sí podemos criar desde la luz. ✨