25/03/2026
El cuerpo no es un enemigo, pero hemos aprendido a tratarlo como si lo fuera.
Lo escondemos lo juzgamos y le exigimos que se vea de cierta forma para poder sentirnos "suficientes".
Y en medio de todo eso, olvidamos lo esencial:
Nuestro cuerpo también es un lugar de encuentro.
Un lugar donde se sienten las emociones donde guardamos nuestra historia y donde también habita el placer.
Pero no podemos disfrutar un cuerpo con el que estamos en guerra. No podemos conectarnos con el placer si antes hay culpa, vergüenza o desconexión.
Por eso nuestro trabajo no empieza con "vernos mejor" sino que empieza en relacionarnos distinto con nosotros.
En aprender a escucharte, a tocarte desde el respeto, no es de la exigencia y habitarte sin corregirte.
Recordando que nuestra sexualidad no empieza con otra persona empieza con la relación que nos tenemos.
Y tal vez hoy la pregunta no es ¿como me veo? Sino ¿Cómo me hábito?