09/01/2024
Crecí observando como mi Madre renunciaba a disfrutar de su tiempo, de su dinero y de oportunidades laborales por cuidar de los demás. Y no solo a sus hijos también a su marido y familiares. Eso es lo que se esperaba socialmente, que cuidara de todos excepto de ella, y honestamente no creo que el panorama fuera muy diferente para todas las demás Mujeres de esa generación y de las anteriores.
Es por ello que no es raro que ahora siendo abuelas muchas de ellas exijan atención, cuidado y protección de sus hijas e hijos, !Y si! Es que ante sus ojos es lo justo, se les crío y educo para renunciar a sus deseos y donarse así mismas dando por hecho que algún día serian recompensadas con la misma devoción, que estarían protegidas y atendidas bajo el resguardo de quienes siempre cuido.
Cómo es que ahora les venimos a decir que no funciona así, que nunca debieron ser impuestas a cumplir con los cuidados de todos en la familia, que renunciar a ellas mismas nunca fue justo, que los hijos e hijas no están obligados a amar, proteger y cuidarnos.
Que la decisión de ser Madres cuales fueran las circunstancias es nuestra; que la donación de nuestro tiempo, cuidados, dinero y trabajo es solo para nuestras hijas e hijos pues nosotras si estamos obligadas a proteger, cuidar y priorizar su bienestar cuando aún son menores.
Así que ahora asegurémonos de vivir nuestra Maternidad lo más gozosa, plena y saludablemente posible, dejemos atrás la imposición de ser las cuidadoras de “todos y de todo”.
Vivamos cada etapa de nuestra historia como Mujeres que también eligieron ser Madres, sin renunciar a nuestros anhelos, priorizando nuestro autocuidado físico, emocional y económico.
Aunque aún nos falte mucho tenemos que ser protectoras del cuidado de nuestra vejez y quienes queremos que nos acompañen en ella, para que podamos soltar a nuestras hijas e hijos sin esperar nada de ellos que no sea su propio bienestar, pues del nuestro nos encargar nosotras.
Priscila Garsia