04/12/2025
Estimados amigos y seguidores… mi ausencia en redes sociales y en Acontecer Médico TV ha sido debido a una grave situación de salud con riesgo de perder mi vida y que, gracias a Dios he superado totalmente. Quiero compartirles mi experiencia con el objeto de exponer el grave problema de la deficiente atención médica que enfrenté en el área de Emergencias de la Cruz Verde Las Águilas, a donde fui trasladado después de haber perdido el conocimiento, derivado de una intoxicación alimentaria, lo que finalmente fue diagnosticado como choque séptico, el cual superé después del tercer día de estar hospitalizado con el antibiótico indicado.
Sin embargo, no me dieron de alta sino hasta 7 días después, ya que, según los médicos, por la gravedad no me autorizaban el traslado a un hospital privado. Estuvieron manejando siete diferentes diagnósticos (todos equivocados): Infarto, fallo renal, neumonía, septicemia, apendicitis aguda, coma diabético, colecistitis/colelitiasis y hepatitis. Después de realizarme exámenes para cada diagnóstico, finalmente quedó en choque séptico y una cuenta de más de 38 mil pesos (atinarle, cuesta).
Lo positivo: que los paramédicos y médicos que me recibieron, me estabilizaron de inmediato. Lo negativo, la cerrazón de los médicos para indagar cómo había iniciado o los antecedentes, ya que aun cuando recuperé el conocimiento rápidamente, por más que les decía lo que había pasado, nunca me escucharon, hasta que le pidieron su opinión a un Médico Internista, quien por fin me preguntó y hasta ese momento por fin indicó que me administraran un antibiótico intravenoso, mejorando rápidamente.
Sin supervisión del médico adscrito, unos internos (o residentes) insistieron en colocar una sonda urinaria (a pesar de no tener problemas para orinar) sin una técnica adecuada, desgarrando la uretra y provocándome un dolor insoportable, sangrando gran parte de la noche. La Dra. del turno nocturno, decía que era “normal”, hasta que por fin logré que me revisara y al cerciorarse de que estaba mal colocada, procedió a retirarla.
Estuve siete días hospitalizado y sin poder orinar adecuadamente por la inflamación. Nunca me solucionaron este problema, a pesar que les comentaba y veían mi sufrimiento. Nunca me permitieron llamar a mi Urólogo, pues está prohibido. Al otro día me lesionaron la mucosa de mis dos fosas nasales al intentar, introducir por la fuerza una sonda nasogástrica, primero de un lado y luego del otro sin éxito. La inflamación me impedía respirar adecuadamente. Para colmo, al no haber tenido el cuidado de limpiar la zona, me brotó Herpes y se infectó. Nunca me atendieron las lesiones, por lo que se extendieron alrededor de mi nariz y boca. Al salir y gracias al tratamiento indicado por la Dra. Verónica Vega (excelente Dermatóloga), lo pude controlar.
Saliendo de la cruz verde, fui con mi Urólogo particular, el Dr. Arturo Rodríguez Rivera (excelente Urólogo), quien me colocó de nuevo una sonda, pero de forma profesional y adecuada, la cual tuve que tener colocada por 15 días), pero afortunadamente y a pesar del daño ocasionado, quedé perfectamente bien.
Toda esta situación, me provocó un alto grado de desnutrición y de pérdida muscular (lo que aún hoy continúo en proceso de revertir) ya que durante mi estadía en le Cruz Verde Las Águilas, no me dieron alimentos ni hidratación oral.
Es increíble que el mayor daño y deterioro físico y mental que sufrí, fue ocasionado no por mi problema de origen, sino por la negligencia médica, impericia, desatención e indiferencia de buena parte del personal de salud, con sus honrosas excepciones. Esto me motiva aún más para seguir adelante con el desarrollo de soluciones en salud y mi retorno al aire de Acontecer Médico TV próximamente.