10/03/2026
¿Alguna vez saliste de una conversación sintiéndote diferente a como entraste, más pesado, más ansioso, o de repente lleno de dudas que no tenías antes?
No fue casualidad. Fue un portal.
Cada persona que entra a tu vida trae consigo un mundo propio: sus miedos, sus creencias, sus heridas sin sanar, sus formas de ver la realidad. Y cuando pasamos tiempo con alguien, no solo intercambiamos palabras, intercambiamos frecuencias. Sin darnos cuenta, podemos terminar habitando el mundo de otra persona en lugar del nuestro.
Hay personas que te abren puertas hacia tu mejor versión. Con ellas te sientes más claro, más vivo, más tú. Pero también existen portales que llevan hacia la queja constante, hacia el miedo disfrazado de consejo, hacia una visión del mundo donde todo es difícil y nada vale la pena.
Y si no estás atento, entras sin siquiera notarlo.
En el yoga hay una enseñanza que los antiguos maestros lo llamaban Sangha (comunidad, el círculo de quienes caminan contigo). En la tradición yóguica y budista, la Sangha no es simplemente un grupo de personas, es considerada uno de los tres tesoros más preciados, junto con la sabiduría y el camino mismo. Porque se entendía algo muy claro: hacia donde dirige su atención la comunidad, ahí termina dirigiéndose también el individuo.
Las personas son portales. Eso es literalmente cierto desde la perspectiva energética del yoga. Cada ser humano vibra desde un estado interior particular y cuando compartimos espacio, tiempo o intimidad con alguien, nuestros campos energéticos se influyen mutuamente. No es algo que podamos evitar del todo. Pero sí podemos desarrollar discernimiento.
Viveka, en sánscrito, significa precisamente eso: la capacidad de discernir, de distinguir lo que nutre de lo que agota, lo que alinea de lo que desvía.
Una invitación para hoy: Al final del día, siéntate un momento en silencio. Recorre mentalmente las personas con las que interactuaste. ¿Con cuáles te sentiste más tú? ¿Con cuáles perdiste un poco tu centro? No para juzgar, sino para conocerte. Esa observación es ya una práctica de yoga. 🙏
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