25/11/2025
Hoy, 25 de noviembre, no solo conmemoramos el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres; honramos la lucha por un contexto de vida donde todas merezcan autonomía, respeto y seguridad.
Desde la psicología conductual, entendemos la violencia no solo como un acto individual, sino como una conducta aprendida y reforzada por un sistema social permisivo.
La violencia persiste porque está sostenida por reglas sociales y patrones de refuerzo que la perpetúan.
Para detenerlo, necesitamos cambiar nuestras conductas y nuestro contexto social.
🚫 3 Acciones para no perpetuar el ciclo 💜
1. Retirar el refuerzo social (no ser cómplices): Dejemos de reforzar o tolerar las conductas que minimizan, culpan o ridiculizan a las mujeres (ejemplo: chistes machistas, culpar a la víctima, justificar al agresor).
Cuando la agresión no recibe risa ni silencio, pierde su poder y su refuerzo social. El silencio es cómplice.
2. Reforzar la autonomía y los límites: Reforcemos activamente y con respeto el "NO" de una mujer, sin importar si es a una petición pequeña o una situación grande.
Creemos un contexto donde la autonomía es la norma y no la excepción. El respeto al límite es el antídoto conductual contra el control.
3. Modelar la vulnerabilidad masculina: Los hombres deben modelar activamente la expresión de emociones como la tristeza, el miedo o la frustración, en lugar de recurrir a la ira o la agresión.
De esta forma se rompe la regla rígida de que la "fuerza" es la única respuesta, ofreciendo conductas alternativas saludables para manejar el conflicto.
Aunque para erradicar la violencia se necesita un enfoque integral que combine prevención, implementación de leyes, cambio de normas sociales, educación y apoyo a las víctimas, el cambio puede comenzar en cómo reaccionamos individualmente a las interacciones cotidianas.