21/07/2024
Cuando te acabas de separar de una pareja suele haber dolor, tristeza, rabia, frustración, sentimientos de fracaso y abandono. Es natural. Lo que no es natural es aferrarse al agravio y al resentimiento durante años y no permitir que se complete el proceso de separación. Quedarse estancado/a en el rol de víctima y demonizar al otro/a, en lugar de reconocer humildemente que tú elegiste a esa persona y que conjuntamente creasteis la relación.
La persona madura asume su parte de responsabilidad y aprende de la experiencia; la persona inmadura culpa de todo al otro, no quiere responsabilizarse. Esa negativa a responsabilizarse tiene consecuencias: impide completar el proceso de separación y estanca al individuo. La persona inmadura no quiere asumir su responsabilidad, no quiere crecer, quiere tener la razón, y esa actitud hará que en la siguiente relación repita los mismos patrones. No querer crecer nos pasa factura.
Responsabilizarse significa que asumes tu parte, ni más ni menos; no significa que te culpabilizas por todo. Algunas personas oscilan entre no querer responsabilizarse o culpabilizarse por todo. Cuando te culpabilizas por todo, te das demasiada importancia, no respetas al otro, le tratas como a un niño/a. El otro también tiene su parte de responsabilidad.
Abrirte a la intimidad es un aprendizaje, separarte también.
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🌷Extracto del libro: 'Sanar el corazón'
Despertar el maestro interior
y sanar las heridas emocionales
Ketan Raventós Klein
- Ediciones Gaia -