20/01/2023
Desde que nacen, les pedimos ser los mejores: hablar pronto, aprender a leer primero, demostrar cuánto inglés sabe. Ser el mejor, siempre el mejor. Sacar las mejores notas, conseguir el cinturón negro de judo, ser el máximo goleador en cada partido... No nos damos cuenta, pero lo hacemos.
Pero los niños no necesitan ser los mejores. Lo que necesitan es ser felices. Los expertos alertan del peligro de esta educación basada en la competitividad.
Hacer un hijo competitivo y exigirle ser el mejor, puede ocasionar: frustración, baja autoestima, infelicidad, entre otros problemas.
Recuerda: educa a tu hijo para ser feliz, no para ser el mejor. ¿Cómo?
1. Ayúdale a disfrutar con lo que le gusta y a sacar el mejor partido de sí mismo, descubriendo en qué destaca o qué es lo que más le gusta.
2. Ayúdale a cumplir sus sueños, no los tuyos.
3. Deja que viva su infancia como un niño, no como un adulto. Si insistes en que compita desde pequeño, crecerá como un adulto vacío y con problemas emocionales.
4. No le des todo hecho. Deja que aprenda de sus errores. Esto aumentará su confianza en sí mismo.
5. Enséñale a superar sus frustraciones. Que nada le detenga. Explícale que durante el camino tropezará y que debe volver a levantarse para seguir el camino.
6. Enséñale valores que llenarán su vida y le aportarán sin duda, felicidad. Por ejemplo, la bondad, la solidaridad o la empatía.
https://www.guiainfantil.com/blog/educacion/valores/por-que-los-ninos-no-necesitan-ser-los-mejores/